Polémica en medios políticos tras empezar el juicio en La Haya
Los políticos y analistas serbios, tras comenzar el juicio contra Slobodan Milosevic por crímenes de guerra, se dividen entre quienes consideran que el Tribunal de La Haya sólo afecta al ex presidente de Yugoslavia y los que opinan que su eventual condena afectaría al Estado.
BELGRADO.--- Los políticos y analistas serbios, tras comenzar el juicio contra Slobodan Milosevic por crímenes de guerra, se dividen entre quienes consideran que el Tribunal de La Haya sólo afecta al ex presidente de Yugoslavia y los que opinan que su eventual condena afectaría al Estado.Según estos últimos, una de las consecuencias que la condena de Milosevic acarrearía sería la demanda por parte de las repúblicas secesionistas de Croacia y Bosnia de indemnizaciones por daños de guerra a la centralista Serbia.Encabeza el bando de "los desentendidos" del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) el primer ministro de Serbia, Zoran Djindjic.Intelectual de la izquierda anarquizante doctorado en Alemania, que tradujo a Ignacio de Loyola, Djindjic entendió ya el pasado decenio que fuera de la Unión Europea (UE) no hay salvación para un país de diez millones de habitantes como Serbia.Djindjic colaboró con los líderes nacionalistas serbios de Bosnia durante la guerra de secesión de ese país de mayoría musulmana, pero también expidió el pasado 28 de agosto a Milosevic a La Haya en contra de la opinión del presidente federal de Yugoslavia, Vojislav Kostunica.El primer ministro serbio está ahora en contra de que el Estado federal yugoslavo, compuesto por Serbia y el diminuto Montenegro, tome cartas en este juicio, que él describe como privativo de Milosevic."El juicio es cosa de Milosevic, nosotros somos miembros de las Naciones Unidas, cuyo Consejo de Seguridad fundó el Tribunal, y ese problema ya no lastra la política yugoslava (...) ese Tribunal está por encima de la legislación nacional de sus miembros", declaró Djindjic.La otra corriente, la de los partidarios de que el Estado se ponga a la defensiva en un proceso que juzga a su ex presidente, recuerda que pocos están libres de pecado en el proceso de desintegración de Yugoslavia.El propio Djindjic se exhibió y colaboró con el entonces líder serbio de Bosnia, Radovan Karadzic, hoy buscado por crímenes de guerra, cuando eso era muy popular entre los serbios y proporcionaba votos.El presidente de la Cámara Baja de la Asamblea federal yugoslava, Dragoljub Micunovic, ex jefe político de Djindjic y de Kostunica, lidera la corriente de los "intervencionistas" en el TPIY.Micunovic sigue reiterando que no se puede dejar en manos del "narciso Milosevic, como si fuera su guerra privada", la política serbia en medio de los secesionismos croata, musulmán y de otros pueblos ex yugoslavos.Esta corriente querría que se resaltara comparativamente el comportamiento de las fuerzas de las repúblicas independentistas, Bosnia y Croacia sobre todo.La fiscal jefe del TPIY, Carla del Ponte, confirmó en su día que habría sentado en La Haya al presidente de Croacia, Franjo Tudjman, si no hubiera muerto en 1999, año en el que se levantó la acusación contra Milosevic.El que fue consejero de Milosevic hasta 1993, Zvonimir Traykovic, es ahora un elemento muy crítico del ex presidente, pero cree que el Tribunal de La Haya exagera en sus cargos y que le será muy difícil probar algunos.Milosevic sigue plantado en su postura de que está siendo sometido en La Haya a un proceso político por parte de un tribunal ilegal, y que no quiere abogados defensores "ante esa farsa".Los observadores opinan que lo que Milosevic califica de "comedia de La Haya" puede acabar para él en la tragedia de una cadena perpetua.También polemizan los dirigentes del Partido Socialista Serbio (SPS), de Milosevic, ya que éste cree que un día volverá a la liza política e insiste en mantener al frente del SPS a sus hombres.Desde su celda de la prisión de Scheveningen sigue dirigiendo esa formación, en contra del sector renovador, que quiere completar el esquema político serbio con una fuerza de izquierda europeísta sin Milosevic.Branislav Ivkovic, considerado el posible "renovador" del SPS, tiene dificultades para imponerse porque el preferido de Milosevic y de su politizada e influyente esposa, Miriana Markovic, es Mirko Marjianovic, ex futbolista y serbio de Croacia, un incondicional del ex presidente yugoslavo.




