Congreso de EEUU reanudará sesiones con mismas luchas sectarias economía
El Congreso de EEUU reanuda hoy su 107 período de sesiones con un montón de asuntos pendientes y un panorama político dominado por disensiones sobre cómo corregir el rumbo de la economía estadounidense.
WASHINGTON.--- El Congreso de EEUU reanuda hoy su 107 período de sesiones con un montón de asuntos pendientes y un panorama político dominado por disensiones sobre cómo corregir el rumbo de la economía estadounidense.Los atentados terroristas del 11 de septiembre obligaron a demócratas y republicanos a presentar un frente común de cara al exterior y dejar de un lado sus luchas sectarias sobre diversas prioridades nacionales.Sin embargo, pese a esa unidad forzada contra el terrorismo, los dos partidos no han logrado superar sus diferencias sobre cómo estimular la economía y establecer las prioridades para el próximo presupuesto federal.Los demócratas, que siempre han acusado a los republicanos de velar sólo por los ricos, quieren que el Gobierno invierta más fondos en la Seguridad Social, la defensa nacional y asistencia económica para los desempleados.Pero los republicanos, que tildan a los demócratas de "derrochadores" de los fondos públicos, insisten en un plan de recortes de impuestos que beneficie al sector empresarial y fomente de esa forma la creación de empleos.El presidente George W. Bush ofrecerá su discurso sobre el "Estado de la Unión" el próximo 29 de enero y, pocos días después, tiene previsto entregar al Congreso su plan presupuestario para el año fiscal 2003, que comenzará el 1 de octubre.En esa propuesta, Bush intentará nuevamente vender su controvertido plan para reactivar la economía estadounidense, que se encuentra en una recesión desde marzo del 2001. También incluirá fondos adicionales para la defensa nacional y la lucha antiterrorista.Los demócratas, que controlan el Senado, han dejado entrever que no aceptarán el plan económico de Bush si éste no incluye suficiente ayuda para los desempleados.El plan de estímulo económico, que fue aprobado por la Cámara de Representantes durante el verano, permanece estancado en el Senado porque los demócratas consideran que los recortes impositivos de 1,35 billones de dólares sólo agravarán la recesión actual.El tema de los recortes de impuestos -y su impacto en la economía nacional-, cobra aún más fuerza en este año electoral, en el que se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes, 34 escaños en el Senado, y la gobernación en igual número de estados.Según los analistas, el plan presupuestario de Bush, que será divulgado el 4 de febrero próximo, incluye gastos que superan en 100.000 millones de dólares a los ingresos, y que supondrá el primer déficit fiscal desde la bonanza económica de los años 90.Bush también ha aprovechado cada aparición en público para exhortar al Senado a que apruebe una ley que permite a la Casa Blanca negociar nuevos acuerdos comerciales en el extranjero.La Cámara de Representantes aprobó en diciembre, en reñida votación, la "Autoridad para la Promoción Comercial" (TPA, en inglés), con la que Bush puede negociar acuerdos internacionales sin que el Congreso pueda modificarlos.El Senado aún no actuado sobre ésta y otras medidas ya aprobadas en la Cámara baja.El terrorismo y los remedios para la recesión económica serán los temas de rigor en esta segunda sesión del 107 Congreso, pero los legisladores también tienen previsto llevar a votación propuestas sobre un plan energético, una ley de cobertura médica y una reforma a la financiación de campañas electorales.El escándalo financiero de Enron también ocupará buena parte de las labores en ambas cámaras del Congreso, donde más de diez comités han programado audiencias para determinar el origen y los responsables de la quiebra de esa empresa.La quiebra de Enron, ahora objeto de diversas investigaciones federales, acapara la atención de los legisladores y amenaza con ensombrecer los asuntos más apremiantes de la política nacional.Durante una aparición en Belle (Virginia Occidental), Bush pidió el martes a los legisladores que no permitan que el 2002 sea un año de "amargas batallas políticas" y enfoquen sus esfuerzos en medidas que fomenten la creación de empleos y la recuperación económica.Aunque no se prevé una repetición del cierre parcial del Gobierno en 1995 -también por disputas entre el Congreso y la Casa Blanca sobre el presupuesto federal-, tanto demócratas como republicanos reconocen que, de cara a las elecciones de noviembre próximo, será difícil aprobar la larga lista de medidas pendientes.




