Política de Bush hacia A. Latina: un año de buenas intenciones
George W. Bush, que llegó a la Casa Blanca como el más "latinoamericanista" de los presidentes de EEUU, completa su primer año de gestión con respecto a América Latina como sus predecesores: distraído y repitiendo ideas sobre libre comercio y democracia.
WASHINGTON.---- George W. Bush, que llegó a la Casa Blanca como el más "latinoamericanista" de los presidentes de EEUU, completa su primer año de gestión con respecto a América Latina como sus predecesores: distraído y repitiendo ideas sobre libre comercio y democracia.En un discurso ofrecido esta semana en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), Bush reiteró la división sin matices que también guía su "guerra entre el bien y el mal", y dijo que quienes cuestionan la apertura comercial y la reducción del papel del Estado en la economía "ponen en duda la misma democracia"."La apertura al comercio y las inversiones traen economías saludables y ayudan a la causa de la reforma democrática", afirmó el presidente.La esperanza de que América Latina ocupara un puesto más cercano al centro de la atención en la política exterior de Washington -una ilusión que se contagia en la región cada vez que llega un nuevo presidente a la Casa Blanca- se nutría hace un año de ingredientes reales.Durante la campaña electoral y en los debates con el demócrata Al Gore, Bush se caracterizó como el candidato presidencial estadounidense más interesado por América Latina, especialmente por la vinculación con México.Un año después, América Latina ha vuelto a su lugar secundario en el radar político de Washington, desplazada, esta vez, por una "guerra global contra el terrorismo" y el vuelco económico por el que EEUU pasó de una expansión sin precedentes en tiempos de paz a una contracción breve."La meta de Estados Unidos es el trabajo colectivo con los países del hemisferio más que el ejercicio de un liderazgo unilateral", opina Arturo Valenzuela, ex encargado de asuntos hemisféricos en el Departamento de Estado y en el Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Bill Clinton (1993-2001)."La política de Washington sigue siendo de aliento al fortalecimiento de las instituciones democráticas y la promoción de las reformas económicas", agregó.Después de más de una década de aplicación de las reformas económicas predicadas por Washington, en América Latina, según el secretario general de la OEA, César Gaviria, hay más corrupción, más pobres y mayor desigualdad de ingresos.Y después de una década de aplicación de políticas económicas y monetarias elogiadas por Washington, Argentina -nación de enormes recursos naturales y un notable nivel de instruccióon de su poblacion- es escenario de revueltas por hambre.Pero Bush, que es hombre de pensamiento firme, indicó que "los recientes acontecimientos en Argentina no cambian la realidad", que, según Washington, consiste en más reformas, más privatización, más apertura comercial y más austeridad fiscal.A diferencia de la administración Clinton -que socorrió financieramente a México y Argentina- la de Bush se mostró remolona en julio y renuente en octubre a otro salvavidas financiero para Argentina, y permitió la explosión del sistema económico argentino con la confianza de que "el mercado hará sus ajustes".En materia de comercio, la administración Bush ya logró que la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen mayoría, apruebe la autoridad para la negociación de acuerdos internacionales, un requisito para la construcción de la prometida Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).Cuando faltan tres años para la puesta en marcha de la prometida ALCA, en el Senado la mayoría la tienen los demócratas y Bush tendrá que ofrecerles muchos alicientes si quiere que sus adversarios legislativos le concedan el permiso comercial este año.En materia de inmigración -asunto particularmente delicado para las relaciones con México-, la administración Bush había logrado avances importantes a mediados de 2000 cuando logró que se discutiera públicamente, y sin grandes aspavientos, la legalización de millones de inmigrantes, en su mayoría mexicanos.Pero ocurrieron los atentados del 11 de septiembre, perpetrados al parecer por extranjeros que habían ingresado legalmente en Estados Unidos, y la idea de regularizar la situación legal de millones de extranjeros perdió viabilidad.




