Moscú lleva su cruzada pro occidental a los cuarteles de la OTAN
Rusia quiere impulsar una nueva era de relaciones con la OTAN, augurada por la creación del consejo de cooperación conjunto, a pesar de las diferencias con Estados Unidos y su escudo nuclear y los planes de ampliación de la Alianza.
MOSCU.---Rusia quiere impulsar una nueva era de relaciones con la OTAN, augurada por la creación del consejo de cooperación conjunto, a pesar de las diferencias con Estados Unidos y su escudo nuclear y los planes de ampliación de la Alianza. El ministro de Defensa ruso, Serguéi Ivanov, viaja hoy a Bruselas para participar en el consejo permanente Rusia-OTAN y se reunirá con sus colegas de la Alianza Atlántica, entre ellos el secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld.Allí, Ivanov podrá estudiar el alcance concreto del nuevo foro cuya creación se decidió el 7 de diciembre y que permitirá a Moscú participar en determinadas decisiones de la OTAN.En una entrevista con el periódico británico "Financial Times" reproducida hoy en la prensa rusa, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, manifestó su valoración positiva de la iniciativa del consejo conjunto.La "naturaleza en evolución de las relaciones entre Rusia y Occidente está creando las condiciones de seguridad para las gentes de nuestro país, para la gente de Europa, para toda la humanidad", señaló.Putin visitará Gran Bretaña entre el 21 y 22 de diciembre y podrá expresar personalmente sus parabienes al primer ministro de ese país, Tony Blair, autor de la propuesta del consejo a "20", es decir, los 19 miembros de la OTAN más Rusia.Antes, Ivanov habrá allanado en Bruselas algún asunto espinoso, como el abandono la semana pasada por parte de EEUU del tratado ABM de 1972 sobre defensa antimisiles, considerado por Rusia como la piedra angular de la seguridad estratégica.Antes de partir, el ministro ruso visitó hoy el mando de las Fuerzas Estratégicas en las afueras de Moscú, donde subrayó que, aunque consideraba un error la decisión de EEUU, tal paso "no supone ninguna amenaza" para la seguridad de Rusia."Es más una cuestión ideológica y económica", indicó el titular de Defensa ruso.Según Ivanov, el "vacío" que "en la estabilidad estratégica" puede dejar la retirada del ABM será ocupado por un "nuevo acuerdo entre Rusia y EEUU para reducir radicalmente las armas nucleares ofensivas, bajo control y la verificación internacional".Expertos militares rusos han subrayado que la salida de EEUU del ABM puede fortalecer las posiciones de los "halcones" rusos que piden un paralelo abandono de algunas cláusulas de otros tratados de desarme internacionales, como el START-II.Este tratado establece que, antes de 2007, Rusia debe destruir un centenar de sus misiles SS-18, capaces de portar una decena de cabezas nucleares cada uno, y reducir a una las seis cabezas atómicas que pueden incorporar cada uno de sus cien SS-19.Antes de la luna de miel de las relaciones bilaterales que viven Moscú y Washington tras los atentados del 11 de septiembre, el propio Putin sugirió que una de las medidas "asimétricas" que Rusia puede contemplar en caso de violación del ABM sería la recuperación de esos mortíferos misiles.Pero ahora las posturas parecen haber cambiado radicalmente, al menos por parte del Kremlin y a pesar de la reticente cúpula militar rusa.Ivanov explicó que Moscú "ya ha informado sobre su disposición a reducir el número de cabezas nucleares hasta 1.500", para lo que hay un "principio de acuerdo" con Washington.Además de las cuestiones de seguridad estratégica, Ivanov tratará con sus colegas europeos la cooperación en la lucha antiterrorista internacional, impulsada tras la campaña de Afganistán y que tan buenos resultados ha traído para Rusia.La diplomacia rusa ha dejado de luchar a brazo partido para tratar de justificar la guerra de Chechenia, que se prolonga ya más de dos años y que, tras demostrarse la presencia de chechenes en Afganistán, es observada con menos reparos en Europa y EEUU.Donde sí pueden chocar las posiciones de Moscú y Bruselas es en los planes de ampliación de la OTAN hasta las fronteras rusas, con la prevista incorporación de los tres países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia) rechazada por el Kremlin.Esos tres países esperan una respuesta positiva sobre sus aspiraciones en la cumbre que la OTAN celebrará el año que viene en Praga.El pasado 11 de diciembre, en la cuarta reunión anual con la Comisión de Asociación Báltica celebrada en Washington, el vicesecretario de Estado norteamericano, Richard Armitage, renovó el compromiso de EEUU para abrir la puerta de la OTAN a esos países.En junio, durante su visita a Varsovia, el presidente estadounidense, George W. Bush, ya había subrayado su confianza en una OTAN abierta a todas las democracias europeas que quisieran "compartir las responsabilidades" de seguridad internacional.




