El Papa pide a obispos que promuevan la reconciliación nacional
Juan Pablo II pidió hoy a los obispos salvadoreños que sean "ministros de la reconciliación", pues el futuro de El Salvador hay que construirlo en la paz y la justicia y aseguró que si se sigue esa senda no se desvanecerán los esfuerzos realizados tras los acuerdos de paz de 1992.
CIUDAD DEL VATICANO.--- Juan Pablo II pidió hoy a los obispos salvadoreños que sean "ministros de la reconciliación", pues el futuro de El Salvador hay que construirlo en la paz y la justicia y aseguró que si se sigue esa senda no se desvanecerán los esfuerzos realizados tras los acuerdos de paz de 1992.El Papa también pidió que ayuden a la familia, al denunciar la "crisis" que padece esa institución, amenazada -dijo- por las rupturas matrimoniales, el aborto, la corrupción moral, las infidelidades y la violencia doméstica.Estas declaraciones las hizo en el discurso que dirigió a los prelados de El Salvador, encabezados por Fernando Sáenz La Calle, arzobispo de San Salvador y presidente de la Conferencia Episcopal del país, que se encuentran en el Vaticano para la tradicional visita "ad limina apostolorum"."Seguid acompañando a vuestro pueblo como ministros de la reconciliación, para que la grey que os ha sido encomendada, superando las dificultades del pasado, avance por los caminos de la concordia y el amor sincero", afirmó el Obispo de Roma.Karol Wojtyla añadió que el futuro de El Salvador hay que construirlo en la paz y en la justicia y que, siguiendo esa senda, "no se desvanecerán tantos esfuerzos realizados tras la firma de los Acuerdos de Paz de 1992", con los que se puso fin a "aquellos terribles años" de guerra interna."Ayudad a construir una sociedad que favorezca la concordia, la armonía y el respeto por la persona y cada uno de sus derechos fundamentales", dijo."Con vuestra palabra valiente y oportuna y teniendo siempre en cuenta las exigencias del bien común, debéis animar a todos, empezando por los responsables de la vida política y administrativa y judicial de la nación a promover mejores condiciones de vida, de trabajo o de vivienda", agregó.El Pontífice se refirió también a la institución familiar, que sufre una "crisis generalizada y radical" debido a las "grandes amenazas" que la acechan, entre las que subrayó las rupturas matrimoniales, la plaga del aborto, la mentalidad anticonceptiva, la corrupción moral, las infidelidades y la violencia doméstica.Ante esa situación -afirmó el Papa-, hay que formar a los jóvenes que van a casarse y a las familias ya creadas "para que venzan las presiones de una cultura opuesta al matrimonio y a la institución familiar"."La Humanidad se juega mucho con la institución familiar, llegando hasta hipotecar su futuro si no se la defiende y promueve adecuadamente. No se puede ceder ante modas y teorías que bajo apariencias de falsa modernidad y progreso se vuelven después contra el hombre y crean tantas víctimas, comenzando por los propios hijos o los cónyuges abandonados", advirtió el Papa.El anciano Pontífice recordó los daños causados por el huracán Mitch y los dos terremotos que sacudieron al país centroamericano a principios de este año y destacó la fuerza de los salvadoreños ante las adversidades.Reconoció que las ayudas externas son necesarias para la reconstrucción del país, pero deben ser los mismos salvadoreños, "con las cualidades que les distinguen", los artífices principales de la reconstrucción de la nación centroamericana.Juan Pablo II se refirió también a la proclamación del Evangelio, dijo que los medios de comunicación social de los que hoy se dispone deben ser utilizados para evangelizar y catequizar y animó a los obispos a usarlos, al afirmar que con ellos el mensaje de salvación puede llegar a todas las zonas y lugares de más difícil acceso.Pidió a los sacerdotes que estén disponibles para toda su grey y a los obispos que estén cerca de los sacerdotes y atentos con sus necesidades.Se mostró preocupado con la falta de vocaciones y les exhortó a los obispos salvadoreños a que organicen una efectiva, "amplia y capilar" pastoral en ese campo.Juan Pablo II, que visitó El Salvador en dos ocasiones, 1983 y 1996, también les pidió que promuevan la misa dominical y que den al domingo un mayor realce como día del Señor.




