Internacional

El Papa y Chávez abogaron por la paz y rechazaron el terrorismo

El Papa Juan Pablo II recibió hoy, viernes, en audiencia en el Vaticano al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con quien analizó la situación internacional y coincidió en el rechazo del terrorismo y en la necesidad de la colaboración entre los pueblos.

CIUDAD DEL VATICANO.--- El Papa Juan Pablo II recibió hoy, viernes, en audiencia en el Vaticano al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con quien analizó la situación internacional y coincidió en el rechazo del terrorismo y en la necesidad de la colaboración entre los pueblos.
Juan Pablo II y Chávez hablaron a solas en la biblioteca privada del Papa durante 17 minutos. Ha sido la primera entrevista entre el Pontífice y un jefe de Estado extranjero desde que comenzó el bombardeo de EEUU contra Afganistán, por lo que el tema de la paz y el terrorismo estuvo sobre la mesa.
"Durante la audiencia intercambiaron opiniones sobre la actual situación internacional, con el compromiso común de rechazar el flagelo del terrorismo y la necesidad de la colaboración entre los pueblos", informó el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls.
Tras la audiencia, Chávez se entrevistó con el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, y con el sustituto de la secretaría, el arzobispo Leonardo Sandri.
Navarro agregó que también fueron analizadas las relaciones entre la Iglesia y el Estado venezolano y que a Chávez le fueron expuestas "las expectativas de la Santa Sede sobre la vida de la Iglesia en Venezuela, en particular las referentes a las leyes sobre la educación y sobre el culto, así como la cooperación entre las autoridades religiosas y civiles en el campo social, siempre para el bienestar del pueblo venezolano".
Esta es la segunda vez que Chávez es recibido en audiencia en el Vaticano. La anterior fue el 30 de septiembre de 1999.
Chávez, que habló en español con el Papa, contó que habían hablado de la paz, del libertador Simón Bolívar y de la situación en su país.
"Nos llevamos del Vaticano la inspiración de la paz. Que haya paz en el mundo y en nuestro país. Hay que rezar por la paz", agregó el mandatario venezolano mientras presentaba su séquito al Pontífice.
También contó al Papa la gira que está realizando por Europa y la próxima etapa de la misma, que será Argelia.
Hugo Chávez regaló al Papa una talla en madera policromada, de colores muy vivos, del arcángel San Miguel dominando a los demonios.
La talla es del artesano venezolano de los Andes Luis Pérez, "un regalo del pueblo venezolano para usted", dijo Chávez al entregarla al Papa.
También le regaló una talla de la Virgen del Valle, patrona de las Aguas y una imagen de la Virgen de Coromoto, la patrona del país, ésta en nombre de los militares.
El Papa, por su parte, le donó las medallas de su pontificado, en oro, plata y bronce.
Chávez llegó acompañado del ministro de Asuntos Exteriores, Luis Alfonso Dávila; del ministro de Planificación y Desarrollo, Jorge Giordani; el embajador ante la Santa Sede, Ignacio Quintana; y del general de división y presidente de la Corporación Venezolana de Guayana, Francisco Rangel.
También formaron parte del séquito el comandante de la Fuerza Armada Nacional, general Lucas Rincón Romero; el jefe de la casa militar, el mayor Joaquín González Dorta; y el jefe de prensa, el capitán de corbeta Carlos Vieira Acevedo.
Chávez dijo al Papa que se trataba de un séquito "pequeño, pero muy significativo".
Juan Pablo II estuvo en Venezuela en dos ocasiones, en enero de 1985 y en febrero de 1996.
Las relaciones entre el Estado y la iglesia venezolana han atravesado altibajos.
El pasado año, cuando recibió las cartas credenciales del embajador Quintana, el Papa manifestó que las relaciones entre la Santa Sede y Venezuela deben estar basadas en el diálogo y la colaboración y que en virtud de su misión la Iglesia reclama el espacio necesario para sus actividades.
"No debe haber reticencias ni mucho menos rivalidad en asuntos en los que se decide el bien común y el futuro digno de un pueblo, como son la defensa sin paliativos de la dignidad humana en toda su integridad, de una educación abierta a la dimensión trascendente de la persona, que no puede prescindir del aspecto religioso, o los derechos fundamentales, civiles y sociales, de todo ser humano", dijo el Papa.
El Papa reiteró el compromiso de la Iglesia en favor de los derechos fundamentales de las personas, su decidida defensa de la vida desde el momento de su concepción hasta su natural extinción, su promoción de la familia y sus desvelos por rescatar a tantos ciudadanos de las cadenas de la miseria, el hambre, la corrupción de costumbres y tantas otras formas de marginación social.
Juan Pablo II abogó por el respeto de los derechos humanos, afirmando que una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto.

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