Popocatépetl otorga tregua navideña a México
El volcán Popocatépetl decidió conceder una tregua navideña a los mexicanos, aunque se mantiene activo y los expertos no descartan una fuerte explosión en las próximas horas.
MEXICO --- El volcán Popocatépetl decidió conceder una tregua navideña a los mexicanos, aunque se mantiene activo y los expertos no descartan una fuerte explosión en las próximas horas.Miles de evacuados de las zonas próximas al volcán tuvieron que pasar la Navidad en los albergues habilitados por el Gobierno, que mantiene la alerta máxima ante el temor a una nueva fase eruptiva.Este lunes, el "Popo" mostró mayor actividad que en días anteriores, con exhalaciones de baja a moderada intensidad de ceniza, gas y vapor de agua, explicó el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), encargado de la vigilancia del volcán."Don Goyo", como se conoce popularmente a la montaña, lanzó ayer una fumarola, de más de tres kilómetros de altura, que provocó una leve lluvia de ceniza y desató de nuevo la alarma entre las autoridades.Además, el Cenapred informó de que el día de Navidad el "Popo" registró algunos tremores (seísmos en el interior del cráter), aunque ninguno de gran magnitud.Los expertos insisten en que en las próximas horas o días el volcán podría registrar fuertes explosiones, ya que se encuentra en un proceso de "recarga de energía", por lo que se mantiene la prohibición de acercarse a menos de 13 kilómetros de distancia.La mayoría de los más de 41.000 evacuados de las zonas aledañas al volcán, que con sus 5.542 metros de altura es la segunda montaña más alta de México, se vieron obligados a pasar la Navidad en los albergues.Las autoridades mexicanas y varias empresas privadas se volcaron con los damnificados e intentaron que tuvieran la mejor Navidad posible, por lo que repartieron regalos y comida, y organizaron bailes y piñatas en los refugios.Payasos y "Papás Noel" distribuyeron miles de juguetes entre los niños evacuados, que llevan más de una semana lejos de sus hogares.Además, más de 40.000 pollos, enchiladas y mole poblado se destinaron a los albergues para que los damnificados pudieran disfrutar de una tradicional cena de Nochebuena.Sin embargo, los miles de evacuados esperan con ansiedad el momento de regresar a sus hogares y empiezan a desesperarse ante la situación de tensa calma en la que se encuentra el volcán.Algunos no soportaron la espera y decidieron volver a sus comunidades para pasar la Navidad en casa.El "Popo", situado a 64 kilómetros al sudeste de la Ciudad de México, entró en erupción en 1994 y registró una reactivación entre el pasado lunes y el martes, que obligó a desalojar las comunidades a 13 kilómetros a la redonda.Desde el miércoles, el volcán se encuentra relativamente estable, con exhalaciones aisladas de gas, vapor de agua y ceniza."El hecho de que el "Popo" registre estas pequeñas explosiones es positivo, porque permite que se destruya el domo del cráter, situación que podría prolongarse durante semanas hasta que el volcán se estabilice por completo", explicó a EFE Enrique Guevara, del Cenapred.Según los expertos, el "Popo" tiene 19 millones de metros cúbicos de lava acumulada en su interior, que puede ser expulsada a través de muchas exhalaciones pequeñas, el escenario más deseable, o con fuertes explosiones.En este último caso, el mayor riesgo sería una gran descarga de material incandescente sobre la cara norte del volcán, donde se encuentra un glaciar, de 1,4 kilómetros cuadrados, que si llega a derretirse provocaría fuertes avalanchas de lodo.El Gobierno de México, que preside Vicente Fox, anunció que se estudia un plan para reubicar definitivamente a la población de las comunidades situadas en un radio de 13 kilómetros del volcán.La ministra de Desarrollo Social, Josefina Vázquez, explicó ayer, durante una visita a los albergues, que esta semana se analizarán varias propuestas al respecto, aunque reconoció que "no basta con la decisión de la autoridad, se requiere también de la voluntad de quienes habitan en estas comunidades".Sin embargo, es algo que puede resultar difícil, ya que los habitantes de los alrededores del volcán están acostumbrados a que "Don Goyo" dirija sus vidas y no parecen muy dispuestos a alejarse de él.




