Rusia apuesta por afianzar la esperanza de paz en Oriente Medio
Rusia, orgullosa de haber conseguido una "cumbre virtual" palestino-israelí, desea ganar más protagonismo en Oriente Medio con sus iniciativas y gestiones para frenar la ola de violencia y reanudar las negociaciones de paz.
MOSCÚ --- Rusia, orgullosa de haber conseguido una "cumbre virtual" palestino-israelí, desea ganar más protagonismo en Oriente Medio con sus iniciativas y gestiones para frenar la ola de violencia y reanudar las negociaciones de paz.La prensa rusa se deshizo hoy en elogios al éxito del presidente Vladímir Putin, quien al recibir al líder palestino, Yaser Arafat, logró ayer que éste conversara por teléfono con el primer ministro israelí, Ehud Barak, y ambos acordaran reanudar los contactos.Con advertencias sobre la amenaza de un gran conflicto regional a causa del círculo vicioso de la violencia que castiga a la población y echa a perder todo acuerdo, el Kremlin puso sobre el tapete nuevas ideas para revertir la situación y salvar el proceso de paz.La diplomacia rusa dijo que se trata de propuestas que permitan cumplir los acuerdos de Sharm el Sheij, en alusión a la fracasada cumbre del mes pasado en Egipto, y después "ir más allá ampliando las vías de búsqueda del arreglo", sin dar otros detalles.Según todos los indicios, la iniciativa rusa tiene que ver con complicados mecanismos, etapas concretas y garantías para detener la violencia, restablecer la confianza y relanzar las negociaciones de paz entre las administraciones palestina e israelí.En perspectiva más lejana, Moscú, que copatrocina el proceso de paz junto a Washigton y últimamente se había visto desplazada por el protagonismo norteamericano, busca nuevos esquemas para un arreglo global en la explosiva zona.En su sorda rivalidad con EEUU, Rusia pretende dar un nuevo marco para el proceso de paz que incluya soluciones a los problemas de Líbano, Siria y a aspectos multilaterales que afectan al conflicto palestino-israelí, y con participación directa o más activa de la Unión Europea (UE), la Organización Conferencia Islámica y la ONU.Dentro de la actual ofensiva de paz, el jefe de la diplomacia rusa, Igor Ivanov, habló ayer por teléfono con el secretario general de la ONU, Kofi Anan, y con el ministro de Exteriores de Israel, Shlomo Ben Ami, y mañana tratará sobre Oriente Medio en Berlín con su colega alemán, Joschka Fischer.Ben Ami visitará Moscú el próximo lunes para conocer el plan ruso de pacificación, que -tal y como querían los palestinos- ha logrado de momento dejar fuera a EEUU, centrado en su atasco electoral.Pero la prensa comenta hoy que Arafat no consiguió el objetivo principal que lo había traído a Rusia, es decir, conseguir el apoyo de Moscú en la ONU para el despliegue en Cisjordania y Gaza de una fuerza internacional que Israel rechaza tajantemente.Aliada tradicional de los palestinos, Rusia en este conflicto procura mantenerse equidistante, y Putin, según el diario digital Gazeta.Ru, "no se dejó manipular por Arafat", sino que lo sorprendió con un enlace directo con Barak, que aquel no pudo rechazar.Como resultado de la larga conversación de Barak con Putin y otra breve con Arafat, se acordó que las partes reanudarán la cooperación en materia de seguridad y reabrirán oficinas de enlace, último hilo de contacto directo que fue cortado a causa de los enfrentamientos.Al tiempo, Rusia es consciente de que cualquier nuevo acuerdo, al igual que los anteriores, puede verse frustrado por nuevos actos de violencia, que no se hacen esperar, y por la presión de los sectores radicales en ambos bandos enfrentados.En esta situación, Moscú aprovecha sus vínculos en el mundo árabe y con los "aliados tradicionales" palestinos y el peso que le da la numerosa diáspora ruso-judía en Israel para ratificar el diálogo entre Barak y Arafat, granjearles el apoyo de sus pueblos castigados y ayudarles a alejarse de las presiones de los "halcones" en casa.Barak y Arafat "comprenden que la única oportunidad para su supervivencia política personal está en la reanudación urgente de las conversaciones de paz", señaló hoy el diario "Novie Izvestia".Añadió que los dirigentes palestino e israelí "se necesitan uno al otro, pero el problema está en cómo ponerlos a trabajar juntos", y que en este terreno Moscú, que carece de instrumentos económicos de peso, apuesta por su diplomacia, "más suave" que la de Washington.La prensa advierte también sobre la grave amenaza que suponen nuevos actos de violencia para la frágil esperanza de paz abierta en Moscú, y se pregunta si Rusia sabrá mantener su protagonismo cuando EEUU resuelva su litigio electoral y retome cartas en el asunto.




