Silencio de Putin sobre el "Kursk" demuestra desconcierto oficial
El presidente ruso Vladimir Putin no interrumpió sus vacaciones y se ha cuidado de intervenir en la tragedia del submarino "Kursk", varado en el fondo del mar de Barents, lo que revela, según los observadores, la incómoda situación en que se encuentran las autoridades civiles y militares.
MOSCU.---- El presidente ruso Vladimir Putin no interrumpió sus vacaciones y se ha cuidado de intervenir en la tragedia del submarino "Kursk", varado en el fondo del mar de Barents, lo que revela, según los observadores, la incómoda situación en que se encuentran las autoridades civiles y militares."No sólo ha naufragado el submarino K-141, sino también el gobierno", comentaba el jueves el muy serio periódico Izvestia."¿Por qué el presidente estima que es posible permanecer callado durante cinco días, mientras que todo el país sólo está pendiente de una cosa: se salvarán los marinos?", se preguntaba de su lado el diario Komsomolskaia Pravda.La avería del "Kursk", que se produjo el sábado antes del mediodía, según las últimas informaciones, sólo fue anunciada el lunes por la marina. Sin embargo, los observadores subrayan que el presidente había sido obligatoriamente informado antes de su partida el sábado en la noche hacia el balneario de Sochi, a orillas del mar Negro.Putin sólo intervino el miércoles en la noche, limitándose a una breve declaración.El presidente reconoció que la situación del submarino nuclear "Kursk" era "grave e inclusive crítica", pero reiteró que Rusia "dispone de todo lo necesario" para su rescate, en respuesta a las propuestas de ayuda de países extranjeros.Más tarde fue un portavoz de la marina el encargado de anunciar que Putin había dado la orden de aceptar todo tipo de ayuda para el rescate del "Kursk".Hasta poco después del mediodía del jueves, Putin no había hecho más declaraciones ni interrumpido sus vacaciones.Un silencio "ensordecedor", y casi tan significativo como la trágica mudez de los 118 marinos del "Kursk", comentaban los observadores.Sobre todo porque Putin debe buena parte de su popularidad a la impresión que tienen los rusos de que asume plenamente la responsabilidad del Estado, después de los años de casi vacancia del poder durante el segundo mandato de Boris Yeltsin.Más del 73% de los auditores de la radio Echo de Moscú estimaban el jueves que Vladimir Putin debía interrumpir sus vacaciones."Desde el primer minuto, la catástrofe habría debido convertirse en la obsesión, no sólo de los socorristas, sino de todo el Estado, comenzando por el presidente", estimó Izvestia.Según el diario Kommersant, Putin "se ha cuidado" de asumir la responsabilidad de una operación de salvamento casi desesperada, en la cual Rusia ha tenido que aceptar la humillación de una ayuda de países de la OTAN.Se habla de CatástrofeMOSCU - La situación del submarino ruso "Kursk", que naufragó con 118 hombres a bordo, está "cercana a la catástrofe", reconoció hoy en Moscú el jefe del gobierno Mijail Kasyanov, porque no hay señales de vida.Kasyanov recordó que desde hace 24 horas los marinos prisioneros en el fondo del mar de Barents no dan más señales de vida y siguen fracasando los intentos de sacar a flote el submarino hundido.De todos modos, continúan los esfuerzos a pesar de las difíciles condiciones del mar. La marina rusa puso hoy en el mar cuatro cápsulas de emergencia y los batiscafos con el intento de de llegar al submarino.Hasta ahora fracasaron los intentos de llegar al submarino a 198 metros de profundidad, en gran parte por las condiciones meteorológicas.Desde Trondheim, Noruega, partió también el que los ingleses llaman "helicóptero de mar", un batiscafo especial con el cual sus constructores y pilotos están seguros que lograrán llegar al "Kursk".Pero el batiscafo viajó sobre una nave en vez de otro avión y no llegará a la zona de la tragedia antes del sábado por la tarde. Un retraso que se agrega a las 48 horas ya perdidas antes de que Moscú aceptara las ofertas de ayuda que le llegaron de Occidente.Al lugar del accidente, o al menos de la cercana base de los submarinos rusos de Severomorsk, viajaron para examinar la situación el vicepremier Ilia Klebanov, jefe de la comisión gubernamental investigadora, y el comandante de la Marina Vladimir Kuroiedov, quien decidió asumir personalmente el comando de las operaciones de salvataje.En Moscú, el ministro de defensa Igor Sergueiev respondió a las informaciones provenientes desde Washington según las cuales las unidades norteamericanas que seguían a distancia las maniobras rusas durante las cuales ocurrió el accidente habrían registrado el sábado dos explosiones a bordo del "Kursk".Sergueiev habló de "pruebas irrefutables" según las cuales la causa de la tragedia habría sido un choque.En Moscú la prensa se muestra hoy casi unánime en acusar por primera vez al presidente Vladimir Putin por el casi total silencio mantenido sobre la catástrofe y a las jerarquías militares por el modo en que están administrando la crisis.El diario de Moscú Kommersant reveló que el sábado pasado, una vez perdidos los contactos radiales con el "Kursk", los comandos militares rusos creyeron que se trataba de una ejercitación y no está claro cuánto tiempo pasó antes de que se dieran cuenta que la tragedia era real y no simulada.Según el diario, los planes de las ejercitaciones en el mar de Barents durante las cuales tuvo lugar el accidente preveían que un submarino nuclear simulara una avería en el fondo y que una de las naves de apoyo tratara luego de socorrerlo.Los comandos de la flota del norte habrían dado por descontado que lo que estaba sucediendo era la prevista simulación y no se habrían apresurado en dar




