NACIO LA HIJA DE UN CADAVER
Una joven viuda acaba de dar a luz a una niña en California, Estados Unidos, luego de haber utilizado en la fecundación el semen extraído de su marido a pocas horas de su muerte, según informó hoy la revista inglesa New Scientist. <BR>La flaman...
Una joven viuda acaba de dar a luz a una niña en California, Estados Unidos, luego de haber utilizado en la fecundación el semen extraído de su marido a pocas horas de su muerte, según informó hoy la revista inglesa New Scientist.
La flamante mamá, protagonista de esta polémica fecundación artificial, se llama Gaby Vernoff, tiene 32 años y en julio de 1995 perdió al cónyuge, Bruce, víctima de una reacción alérgica a un medicamento.
La niña nació la semana pasada en un hospital de Los Angeles, escribió New Scientist.
La revista inglesa fue la primera que hace ocho meses narró este caso sin precedentes de "inseminación desde la tumba".
La extracción del esperma del cuerpo sin vida de Bruce Vernoff tuvo lugar en el Century City Hospital de Los Angeles.
El hombre había muerto hacía unas 30 horas, cuando el equipo médico dirigido por el doctor Cappy Rothman efectuó la operación.
El médico no tiene dudas sobre la moralidad de la intervención. "Se abre un área totalmente nueva pra la procreación", explicó.
También precisó que "el aspecto positivo es que, de esta forma, merma el sufrimiento por la muerte de una persona querida. Si un marido muere inesperadamente, es posible hallar consuelo siempre en un hijo".
El doctor Rothmann ideó una técnica sofisticada para extraer el esperma de los cadáveres: corta los tubos donde se conserva el semen de la vida, extrae el esperma y lo congela.
El médico ya procedió a hacer doce operaciones de ese tipo, pero Gaby Vernoff fue la primera mujer que acudió a a él, aún sin tener el consentimiento por escrito del esposo para extraer semen luego del fallecimiento.
De todos modos, la viuda afirma poseer un video muy anterior a la tragedia, en el que Bruce expresa el deseo de tener hijos.
Un primer intento de "inseminación desde la tumba" fracasó, pero en junio el médico del Century City Hospital probó de nuevo inyectar un espermatozoide congelado del muerto en los óvulos de Gaby y tuvo éxito.
El año pasado, en Gran Bretaña una mujer llamada Diane Blood peleó y ganó una dura batalla judicial, para poder emplear con fines procreativos el esperma del marido difunto que, sin embargo, fue extraido cuando el hombre estaba en coma irreversible.
A diferencia de Diane, Gaby no tuvo necesidad de recurrir a abogados y tribunales, porque actualmente en Estados Unidos existe un vacío legislativo sobre el tema.
Al respecto, New Scientist subraya que en el estado de Nueva York un senador republicano, Roy Goodman, presentó hace más de un año inútilmente una propuesta de ley, para impedir la extracción del esperma de los cadáveres en ausencia de una autorización previa escrita del interesado




