Tras la captura de Otoniel, ¿qué viene para el Clan del Golfo?

Panelistas creen que es necesario utilizar el momento de disrupción y fragmentación para copar de institucionalidad las zonas afectadas

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Tres noches completará detenido en el sede central de la Dijín en Bogotá, Darío Antonio Úsuga, más conocido como "Otoniel" después de haber caído en un operación militar cerca a Necoclí, en el Urabá antioqueño, un operativo bautizado con el nombre de operación "Osiris", la cual comprometió la participación de más de 500 miembros de la Policía, Ejército, Fuerza Aérea, Fiscalía y el apoyo de servicios de inteligencia de Estados Unidos y el Reino Unido; así como la muerte del intendente Edwin Blanco.

Esta captura representa en primer lugar un golpe al hombre más buscado del país por ser el responsable del 50 por ciento del envío de la cocaína a centro y Norteamérica y segundo, por ser el jefe máximo del Clan del Golfo o las autodenominadas "Autodefensas Gaitanistas de Colombia", un reducto de los grupos paramilitares desmovilizados en 2005, una organización sindicada por tener presencia de unos 150 municipios del país con la participación de casi 3.200 hombres, al tiempo pesan sobre él más de 120 órdenes de captura y 6 sentencias condenatorias, además de ser señalado de violencia sexual contra menores y de contar con dos circulares rojas en Interpol.

Para el gobierno, este es el golpe más duro que se le ha propinado al narcotráfico en este siglo en nuestro país, incluso lo compararon con la caída de Pablo Escobar en 1993. Tanto para el ministro de Defensa como para el presidente Duque la operación también demostró las capacidades en términos de inteligencia por parte de las Fuerzas Militares, así como el fin del Clan del Golfo, esto sin perder de vista que dos reconocidos hombres de la organización como alias "Chiquito Malo" y "Siopa", ya suenan como los grandes herederos del poder que ostentó hasta el sábado Otoniel. Por ahora, el hombre por el que se ofrecían hasta $5 millones de dólares seguramente será extraditado a Estados Unidos, pues pesan tres órdenes de extradición sobre él, abriendo así el debate sobre el papel de las víctimas y el acceso a la verdad. De otro lado, está el futuro de una organización que tiene parte del control del narcotráfico y de la violencia sobre el país.

Lo que dicen los panelistas

Jorge Mantilla, director del Área de Dinámicas del Conflicto de la Fundación Ideas para la Paz, politólogo y experto en crimen organizado, destacó que este no es el fin del Clan del Golfo, pero que sí significa un punto definitivo en la estrategia organizativa, pues con la captura de Otoniel se pone fin al papel de los Úsuga y al fin de una generación "de las tres guerras". Aseguró que se podrá evidenciar algún tipo de fragmentación, retaliaciones y ajustes de cuentas dentro de los integrantes del propio Clan, pues cree que independiente de quien lo suceda, ninguno tendrá el talante de Otoniel.

En cuanto el papel del Estado en adelante comentó que el gobierno quedó atrapado en la paradoja de una militarización que no se tradujo en mejorar las condiciones de seguridad, "eso tiene que ver en que no importa tanto la captura, sino qué pasa después a nivel territorial".

Para Gabriel Silva, politólogo, exministro de Defensa y exembajador en Estados Unidos, no se puede minimizar el impacto de esta captura sobre la estructura. "Las personas importan en todo, pero en particular en las organizaciones criminales; eso tiene consecuencias disruptivas y hay que aprovecharla para capitalizar militarmente las zonas", pues sostiene que la disrupción es un momento poderoso que dura pocos meses, pero que es una ventana para encontrar soluciones alternativas en los territorios.

Frente al asunto de la extradición, planteó que el Estado colombiano debe exigirle a Estados Unidos que se dé asimetría en el proceso de extradición, en la medida en que Colombia extradita a Otoniel, pero ellos responden compartiendo la información que él revele "de lo contrario favorecemos la impunidad; justicia en EE. UU. e impunidad en Colombia".

Luis Fernando Trejos, profesor e investigador del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Norte, manifestó que se puede esperar una creciente despolitización de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia. "Otoniel venía del EPL y él le daba una mirada política a la organización, incluso crea estatuto, sitio web, símbolos, logo y genera una politización de organización criminal; todo eso se pierde", pues plantea que con el cambio de mando se tenga una organización menos politizada.

También comentó que, aunque Otoniel tenía control sobre la dirección en el Urabá, en lo regional funcionaba de manera autónoma, algo que cree, se puede mantener en adelante.

Elizabeth Dickinson, analista senior del International Crisis Group, señaló que es necesaria una planeación de la Fuerza Pública en los territorios ante las represalias que pueda tomar el Clan del Golfo en contra de la población civil. No obstante, dijo que, si bien la captura es importante, estamos atrapados en la lógica de que la captura de capos y la erradicación de cultivos ilícitos es la forma de combatir el narcotráfico, "eso son intervenciones temporales", manifestó.

De otro lado, dijo que las comunidades afectadas por la presencia de organizaciones como Clan del Golfo hoy piden acuerdos humanitarios para buscar acceso y guardar derechos en la población, "encontrar acuerdos en temas como evitar el reclutamiento forzado de menores; así se puede asegurar autonomía".

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