¿En qué va la marihuana medicinal en Colombia?

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El pasado 2 de diciembre la ONU reconoció las propiedades terapéuticas del cannabis. La sustancia fue retirada de la lista IV de la Convención sobre drogas de 1961, un espacio reservado para sustancias como la heroína y la cocaína. En los últimos años el mundo ha ido cambiado su posición con respecto a la marihuana, no solo en su uso medicinal, sino incluso en su uso recreativo. En Estados Unidos, que encabezó la prohibición durante décadas, hay 23 estados y el Distrito de Columbia que ya legalizaron para usos médicos. Uruguay y México lo hicieron para fines recreativos. Y en Colombia llevamos años hablando de la importancia del mercado de cannabis medicinal. Ahora, más allá de las palabras, ¿qué tanto se ha avanzado en el país?

En Colombia se habla de los usos medicinales del cannabis desde 2016, cuando el gobierno de Juan Manuel Santos promulgó una ley (impulsada por el entonces senador Juan Manuel Galán) que permitió el cultivo, la fabricación de insumos y productos medicinales, así como en sectores de la industria de los cosméticos. Aunque estudiando la historia, desde 1986 hay una ley en el país que menciona la "producción, fabricación, exportación, importación, distribución, comercio, uso y posesión de estupefacientes, y el cultivo de plantas para fines médicos y científicos".

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Y es que el mundo sabe, desde hace rato, que este mercado tiene un gran futuro. Hay informes sobre el presente y el futuro de este mercado, como el publicado por Euromonitor International en el 2019, que encontró que el mercado mundial del cannabis para 2018 fue de 12 mil millones de dólares, y el tamaño del mercado en 2025 será de 160 mil. Un crecimiento gigantesco.

En Colombia, en cambio, cifras preliminares indicarían que en el mercado local apenas se han vendido 2 mil millones de pesos en farmacias, y que hay solo 4 empresas autorizadas para comercializar el cannabis: el Invima está tardando 8 – 10 meses para dar las licencias. Otras cifras, cuestionadas, hablan de un aumento en las exportaciones: 310 mil dólares en 2019, a 4,5 millones en 2020. Y para cerrar el panorama, a la reglamentación del cannabis medicinal le falta un decreto que dé claridad al negocio: el 613. Juan Diego Álvarez, el Vicepresidente de asuntos regulatorios de Khiron, explica que la modificación de ese decreto permite 3 cosas:

Le da seguridad jurídica a los inversionistas, quedan claros los requisitos de productos de CBD, como los veterinarios y los alimentarios, y permite que esos productos puedan venderse en droguerías y no solo en farmacias, como ocurre ahora. "Farmacias solo hay 1500 en el país, mientras que droguerías hay más de 15 mil. Esto ayudaría a la distribución", dice a Caracol Radio.

El ministro de Industria, Comercio y Turismo José Manuel Restrepo, se declaró impedido en este asunto porque es inversionista en una empresa de cannabis. El encargado es Ernesto Lucena, el Ministro del Deporte, que reconoce algunos cuellos de botella, pero dice que es una industria muy importante para el gobierno, y que por eso se decretó como proyecto de interés nacional estratégico, lo que en teoría permitiría que las cosas se movieran con más rapidez.

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Otra persona que conoce bien el tema, porque impulsó esta ley, es el ex senador Juan Manuel Galán. Le pregunté por la mayor dificultad que encuentran las empresas, sobre todo las pequeñas, que quieren entrar en este negocio. En resumen, los bancos no prestan plata, porque como en Estados Unidos la ley federal no permite aún la marihuana, prefieren no tener problemas con el gigante del Norte. Sí hay algunos prestamos, sobre todo del Banco Agrario, pero siguen siendo muy pocos. ¿Cuál es la esperanza? Es doble: por un lado, el año pasado, en diciembre, la Cámara de Representantes de EEUU aprobó la despenalización de la marihuana a nivel federal. Es un primer paso. Y por el otro, la victoria de Biden, demócrata, mucho más abierto al tema. Y que los demócratas también tienen el control de Senado y Cámara.

Estamos casi en año electoral, y es posible que el gobierno Duque, que habla tanto de la economía naranja, no le interese quedar con sus votantes como el gran impulsor de la marihuana medicinal. Hay todavía, en ciertos sectores, mucha resistencia, mucho prejuicio con el tema. Es un discurso que puede ser incómodo para un gobierno de derecha. Hay buena intención de algunos funcionarios, pero el proceso avanza poco. Los inversionistas no están contentos, y muchos de ellos no pondrán un peso más hasta que, por ejemplo, el decreto 613 quede listo. Justo ahora, cuando hay desempleo y dudas económicas, no parece muy inteligente desperdiciar la oportunidad de incentivar este sector.

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