Santa Marta

¿Por qué desalinizadoras no eran viables en Santa Marta? Gobierno explicó costos y riesgo ambiental

La viceministra de Agua, Mónica Saldarriaga, y el presidente Abelardo De la Espriella expusieron las razones económicas y ambientales para no continuar con esta alternativa. Advirtieron sobre los altos costos de operación, el impacto de la salmuera y las pérdidas que registra actualmente el sistema de acueducto.

Durante la presentación de la estrategia ‘Milagro del Agua’, el Gobierno Nacional explicó por qué las plantas desalinizadoras dejaron de ser consideradas una alternativa viable para solucionar la crisis de abastecimiento de Santa Marta.

Los argumentos expuestos se concentraron en tres aspectos: el costo de producir agua, las consecuencias ambientales del proceso y las pérdidas que presenta la infraestructura actual.

Producir agua desalada costaría diez veces más

La viceministra de Agua, Mónica Saldarriaga, explicó que uno de los principales obstáculos es el costo de operación. Según las cifras presentadas, producir un metro cúbico de agua mediante desalinización costaría aproximadamente $3.100, mientras que el tratamiento de agua dulce tendría un costo cercano a los $300.

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La diferencia, de acuerdo con la funcionaria, podría terminar reflejándose en las facturas de los usuarios. Además, advirtió que la situación financiera y operativa de la empresa prestadora del servicio dificultaría asumir de manera inmediata un incremento de esa magnitud.

El presidente Abelardo De la Espriella también se refirió a este punto y sostuvo que el proyecto no resolvería el problema de fondo. “Y los costos, aparte del impacto ambiental, no resuelven el problema de fondo y es mucho más costoso, lo cual se vería reflejado en la factura. Imagínense agregarle más costos para los usuarios”, manifestó.

La salmuera, otra preocupación ambiental

El segundo argumento tiene que ver con el impacto ambiental de devolver al mar la salmuera, un residuo con alta concentración de sal que resulta del proceso de desalinización.

Saldarriaga advirtió que la disposición de este material representa un impacto ambiental considerable y que debía evaluarse dentro de la viabilidad del proyecto. De la Espriella también mencionó esta preocupación al explicar por qué el Gobierno decidió buscar otras alternativas.

El problema de fondo: el agua que se pierde antes de llegar a los hogares

Para el Gobierno, otra razón para replantear la solución es que Santa Marta cuenta con fuentes de abastecimiento, pero una parte importante del recurso se pierde durante su distribución. La viceministra señaló que las pérdidas estimadas superan el 60 %.

Según las cifras expuestas, actualmente ingresan al sistema cerca de 1.760 litros por segundo entre las plantas de tratamiento y los pozos, pero solo unos 704 litros por segundo estarían llegando a los hogares. La apuesta del Gobierno es reducir las pérdidas al 20 % mediante la recuperación de redes, rehabilitación de pozos y modernización de la infraestructura.

¿Qué alternativa plantea el Gobierno?

En reemplazo de las desalinizadoras, la estrategia contempla tres frentes: recuperar el agua que se pierde en las redes, estructurar una empresa regional de aguas con participación de Santa Marta y desarrollar un sistema de abastecimiento que permita captar agua del río Magdalena y conducirla hasta Mamatoco.

El ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, indicó que el proyecto contempla inversiones aproximadas de $1,8 billones para el plan maestro de acueducto y alcantarillado y cerca de $1,5 billones para traer agua del río Magdalena. La meta es avanzar en una solución de largo plazo que también pueda beneficiar a otros municipios de la región.

Frente a los $786.000 millones que estaban previstos para las desalinizadoras en el CONPES 4159 de 2025, el ministro de Vivienda explicó que esos recursos se mantendrían en Santa Marta, pero serían destinados a fortalecer el sistema de acueducto y alcantarillado. Para ello, el Gobierno anunció el cierre del convenio actual y la estructuración de uno nuevo que permita financiar las obras necesarias para recuperar y modernizar la infraestructura de la ciudad.