Formalización minera: una oportunidad para sanear hasta $23 billones de finanzas públicas
Voceros del sector explicaron, en el Festival de las Ideas, cómo la formalización de la producción aurífera podría generar importantes ingresos tributarios para el Estado.
Alejandro Jiménez, country manager de Aris Mining Colombia, en el panel El reto de los empresarios en el próximo cuatrienio: ¿Cuál debe ser su papel y su liderazgo? | Foto: Caracol Radio
Durante su intervención en el Festival de las Ideas, Alejandro Jiménez, country manager de Aris Mining Colombia, presentó un cálculo alarmante: según él, el país podría estar dejando de recaudar hasta $23,5 billones anuales en impuesto de renta por la producción de oro que permanece en la informalidad.
Según sus cuentas, incorporar plenamente a la economía formal la minería de oro en Colombia representaría ingresos públicos equivalentes a una o dos reformas tributarias como las últimas que ha visto el país.
Jiménez advirtió que el 86 % del oro que se produce actualmente es informal y que, de ese grupo, el 74 % tiene vínculos con grupos armados ilegales. Con una producción nacional formal cercana a 1,6 millones de onzas anuales, el ejecutivo estimó que hay alrededor de 10 millones de onzas correspondientes a producción informal.
A partir de ese volumen y del precio de referencia utilizado durante su intervención, Jiménez calculó que su formalización podría representar aproximadamente $23,5 billones anuales en impuesto de renta. “No es para escandalizar, pero 10 millones de onzas producidas en el país nos ponen en el top 10 de productores de oro del mundo”, agregó.
Para el representante de Aris Mining, el desafío está en conseguir que esa producción pueda incorporarse efectivamente a la economía formal. Entregar un título minero a productores tradicionales, explicó, no necesariamente resuelve el problema si después el pequeño minero enfrenta barreras para acceder a una licencia ambiental, equipos, explosivos, plantas de procesamiento o canales legales de comercialización.
De ahí la apuesta por modelos de cooperación entre la minería industrial y los pequeños mineros. Jiménez recordó que Aris Mining desarrolla esta experiencia en Segovia y Marmato, donde se le ofrece a los mineros acceder a áreas de explotación, plantas de procesamiento y canales de comercialización de la compañía, además de recibir herramientas e información para mejorar su productividad.
“Esto no requiere más allá de un esfuerzo de formalizar unas unidades mineras que ya existen. Es decir, no hay que generar una nueva industria”, afirmó.
El caso de Segovia, según sus cifras, es una prueba de éxito de este modelo. Los mineros formalizados producen actualmente 100.000 onzas de las 257.000 que produjo Aris Mining en 2025. El proceso involucra además a unos 4.000 mineros y, de acuerdo con el ejecutivo, a 12.000 personas afiliadas a seguridad social.
La formalización también puede modificar la forma en que se aprovecha el oro extraído. Jiménez explicó que algunos procesos informales pueden recuperar menos del 40 % del metal, mientras que una planta industrial puede alcanzar recuperaciones de entre 90 % y 95 %. A esto se suman mejores condiciones de comercialización y la posibilidad de que los mineros accedan a mecanismos como la bancarización y la seguridad social.
El impacto territorial sería el segundo beneficio de esta estrategia. Giovanna Romero, vicepresidente senior de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Aris Mining, explicó que la compañía trabaja actualmente con 44 unidades mineras formalizadas y que los cerca de 4.000 mineros vinculados a estos procesos podrían beneficiar a unas 34.000 personas en total al considerar sus encadenamientos.
Romero explicó además la estrategia de “minería regenerativa”, uno de sus métodos de formalización de nuevos socios, que parte de evaluar el cumplimiento de las normas legales y ambientales de las unidades mineras para trabajar posteriormente con las autoridades en acciones de sostenibilidad, como procesos de conservación o la incorporación de fuentes de energía limpia para permitirles operar dentro del marco normativo.
Para los voceros de Aris Mining, la experiencia plantea que la formalización puede convertir una actividad económica existente en una fuente de recaudo, empleo y desarrollo territorial. “Cuando uno cambia un poquito la mentalidad de cómo desarrollar una industria minera en ciertos territorios, eso se puede trasplantar a cualquier parte del país”, concluyó Jiménez.