¿Transformará la inteligencia artificial la forma de hacer política en Colombia?
Expertos analizaron en el Festival de las Ideas el impacto de la inteligencia artificial en las campañas electorales, así como los riesgos que plantea su uso en un entorno marcado por la polarización y la desinformación.
Panel Cómo cambió la forma de hacer política y ejercer el poder con las redes sociales y la IA | Foto: Caracol Radio
Las elecciones presidenciales del 2026 mostraron por primera vez en Colombia cómo se ven las campañas políticas en la era de la Inteligencia Artificial. Desde la creación de contenido publicitario en redes sociales hasta el análisis de grandes volúmenes de datos del electorado, esta nueva tecnología está transformando también cómo se hace política electoral en el mundo.
Entender lo que esto podría significar para el panorama colombiano, junto a los posibles riesgos que añade a un tiempo en el que prolifera la polarización y desinformación en el ciberespacio, fue el tema central de una de las primeras conversaciones sostenidas en la sexta edición anual del Festival de las Ideas, en la que participaron expertos analistas de datos y consultores en comunicación política.
Uno de los cambios más notorios que ha traído la IA está en la escala y velocidad con la que pueden desarrollarse campañas. Para Andrés Mora, experto en comunicación política y digital, esto ante todo ha significado un gran paso hacia la democratización de las herramientas necesarias para poder realizar campañas políticas exitosas. Conocimiento y sistemas tanto de medición de datos como para la producción de contenidos que antes estaban concentrados en equipos especializados hoy son accesibles a todo el mundo gracias a la IA.
Como ejemplo, Mora señaló que equipos que antes podían estar conformados por 35 personas para producir piezas audiovisuales de alta elaboración (y por ende, costo) hoy pueden reducirse significativamente a menos de 5 personas y aumentar su ritmo de producción con estas herramientas.
Esteban Guerrero, experto en análisis de datos y redes, se refirió a nuevas posibilidades desde el campo estratégico que ha traído esta tecnología, como la simulación a gran escala de respuestas emocionales y racionales de diferentes audiencias. “La IA te lleva al 70% del camino en el desarrollo de estrategias futuras”, añadió, aunque advirtió que la diferencia en resultados estará también en quién incorpore primero esas capacidades.
Sin embargo, los panelistas coincidieron en que el avance de estas herramientas no significa que la tecnología pueda reemplazar por completo los demás componentes de una campaña. Para Germán Medina, consultor en marketing y comunicación política, las redes sociales son solo una parte de una estrategia mucho más amplia, que, al menos por ahora, aún requiere presencia territorial, contacto directo con los ciudadanos, y otros elementos más tradicionales. “Hacer una campaña exitosa es armar 14 campañas distintas, de donde las redes son solo una, y para ganar en general hay que ganar 9 de las 14”, afirmó.
La capacidad tecnológica tampoco elimina la importancia de los factores humanos. “La IA, por buena que sea, no reemplaza la autenticidad y estilo de una persona”, señaló Guerrero. Asimismo, Medina destacó que incluso con las herramientas digitales más sofisticadas, un candidato necesita carisma innata con los electores para ganar.
Esa conexión está estrechamente ligada a la emoción. Mora explicó que los algoritmos de las redes sociales favorecen la circulación de contenidos emocionales y polarizantes, que los expertos sostienen encajan más con narrativas que hablen a la identidad del votante que la presentación aislada de datos o propuestas. Pero Guerrero advirtió sobre el riesgo de llevar esa lógica demasiado lejos: “Cuando uno deja que la discusión se vaya siempre hacia la emoción termina en los polos y ahí nadie construye”.
El desarrollo de la IA también amplifica incertidumbres ya existentes sobre la información que circula en internet. Señalando posibles resultados positivos, Medina planteó que la desconfianza que generan algunos contenidos producidos artificialmente podría llevar a los ciudadanos a buscar más información antes de creerlos.
La discusión dejó así un desafío que va más allá de las próximas campañas: a medida que la IA incremente las capacidades para producir, segmentar y distribuir información política, también será necesario fortalecer la capacidad de los ciudadanos para analizarla críticamente. Como señaló Mora durante el panel, la transformación que viene exige educar “mentes críticas” capaces de desenvolverse en un entorno donde distinguir entre información, narrativa y desinformación será cada vez más complejo.