Después de 20 años, familia de Anlly Paola Mosquera pudo despedirla en Puerto Boyacá
Anlly Paola Mosquera desapareció en 2006 después de salir de Puerto Boyacá en busca de trabajo. Fue asesinada en Vichada y presentada falsamente como integrante de un grupo armado. Casi dos décadas después, su familia recibió sus restos, conoció lo ocurrido y pudo darle sepultura en su municipio.
Después de 20 años, familia de Anlly Paola Mosquera pudo despedirla en Puerto Boyacá | FOTOS: JEP
Durante casi 20 años, la familia de Anlly Paola Mosquera Mosquera vivió con una pregunta sin respuesta: dónde estaba y qué había ocurrido con ella. La mujer había salido de Puerto Boyacá en busca de una oportunidad laboral y desapareció.
Ahora, dos décadas después, sus hijos Leidy Vanessa y Brayan Camilo, junto con su madre Luz Myriam, pudieron conocer la verdad y darle sepultura. Su cuerpo fue entregado dignamente el pasado 22 de agosto y permanece en el Cementerio Municipal San Pedro Claver de Puerto Boyacá, en un osario destinado a perpetuidad.
La investigación permitió establecer que Anlly Paola fue asesinada el 22 de diciembre de 2006, junto con otras cinco personas, en la vereda El Capricho, jurisdicción de Cumaribo, Vichada. De acuerdo con la información recopilada por la JEP, integrantes del Batallón de Infantería Motorizado No. 43 ‘Efraín Rojas Acevedo’ hicieron pasar las muertes como bajas en combate, mientras que un tercero civil habría señalado falsamente a Anlly Paola como integrante de un grupo armado ilegal. Después de su asesinato, su cuerpo fue llevado al cementerio de Cumaribo e inhumado como una persona no identificada, en una zona sin marcas.
El esclarecimiento avanzó a partir de la información entregada por comparecientes ante la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas y de la búsqueda adelantada junto con la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. El cuerpo fue localizado en el punto demarcado como 67 del cementerio de Cumaribo y posteriormente exhumado.
Medicina Legal confirmó la identidad mediante pruebas de ADN practicadas a su madre y a una de sus hijas. El análisis de los restos óseos y de las prendas también permitió contrastar las evidencias con los relatos entregados durante la investigación, especialmente en una audiencia reservada realizada entre el 24 y el 30 de junio de este año.
Para sus hijos, recuperar a Anlly Paola no solo significó encontrar sus restos, sino también enfrentar y desmontar una acusación que durante años marcó la memoria de la familia. Leidy Vanessa, quien recibió además un certificado como mujer buscadora, aseguró que las versiones que señalaban a su madre como combatiente les causaron «rencor, rabia y tristeza»y que limpiar su nombre era fundamental. Con esta entrega, la familia dejó atrás parte de la incertidumbre que acompañó su desaparición y ahora conoce dónde reposa su cuerpo y qué ocurrió. En este caso, la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas ha entregado 17 cuerpos de víctimas desaparecidas a sus familias, dentro de las 217 entregas dignas realizadas por la JEP.