Tras el terremoto en Manizales, la UPA lucha por devolver a casa a mascotas afectadas
Algunos de estos animales presentaban cuadros de ansiedad, problemas digestivos, respiratorios y lesiones ocasionadas por el sismo.
Raúl Acosta, médico veterinario de la UPA con uno de los felinos damnificados del terremoto.
Manizales
La Unidad de Protección Animal (UPA), de Manizales, atendió a más de 40 perros y gatos que resultaron afectados durante el terremoto del pasado 10 de agosto, varios de ellos rescatados en los sectores donde se concentraron las mayores afectaciones.
Según Raúl Acosta, médico veterinario de la UPA, los animales fueron recibidos inicialmente en el Coliseo Mayor Jorge Arango y posteriormente trasladados a la Unidad de Protección Animal. Los rescates se realizaron en sectores como Chipre, el Centro, Milán, El Cable, Palermo, La Avanzada y Camilo Torres.
Las mascotas llegaron con diferentes afectaciones asociadas a la emergencia, principalmente cuadros de ansiedad, miedo, desorientación, problemas respiratorios y digestivos. “Lo que hicimos fue estabilizar a los animalitos a través de un manejo sensible y darles esa tranquilidad”, explicó Acosta.
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Además de la atención para reducir el estrés, algunos animales requirieron tratamientos veterinarios por diarreas, lesiones en la piel y otras heridas. Uno de los casos correspondió a una mascota que sufrió quemaduras luego de que le cayera agua caliente durante el momento del sismo. “Estos animalitos nos llegan aquí muy afectados con problemas de piel, pero igual ya están muy estables”, señaló el veterinario.
De las mascotas que fueron recibidas en la UPA, más de 32 ya fueron entregadas a sus propietarios o encontraron una alternativa de adopción. Sin embargo, todavía permanecen entre seis y ocho perros y gatos bajo cuidado de la Unidad.
La UPA mantiene la búsqueda de los propietarios de estos animales a través de publicaciones en redes sociales, con el propósito de facilitar su regreso a casa. La expectativa es que las familias puedan reconocerlos y completar el reencuentro después de la emergencia o que encuentren un hogar en adopción.