Contraloría tras 10 años del Acuerdo Final: “La paz necesita continuidad y ejecución”
Tras la entrega del Décimo Informe sobre la Implementación del Acuerdo Final de Paz, la Contraloría General de la República advirtió que el Estado no ha alcanzado las metas previstas en varios de los ejes fundamentales del Acuerdo.
Rendicion de cuentas
La Contraloría presentó el Décimo Informe sobre la Implementación del Acuerdo Final de Paz, donde reveló que durante estos años ha habido grandes logros, pero aún hay muchos rezagos.
Asimismo, el ente de control hizo un balance del cumplimiento de los compromisos y del uso de los recursos destinados a hacer posible la paz.
En este sentido, apuntó que se ha construido una sólida arquitectura institucional, pero enfrenta una brecha crítica entre la inversión financiera y los resultados estructurales en los territorios. Por lo tanto, el informe advierte que una baja ejecución presupuestal se traduce directamente en una oportunidad perdida para la reactivación de las zonas más afectadas por el conflicto.
Han pasado diez años desde la firma del Acuerdo Final de Paz, un momento que prometía cerrar décadas de conflicto armado y abrir un nuevo capítulo para Colombia, pero una década después, las promesas vuelven a medirse.
El documento no solo revisa cifras y presupuestos; también pone sobre la mesa los avances, los rezagos y los desafíos que aún persisten para convertir lo pactado en una realidad para los territorios y las comunidades que continúan esperando los cambios prometidos.
“El cumplimiento es del Estado. La paz es una política de Estado. El Acuerdo Final de Paz se ha integrado al bloque de constitucionalidad, tiene una protección constitucional, cuenta con el respaldo del acto legislativo que lo incorporó a nuestra legislación y debe interpretarse y entenderse siempre como una política de Estado, no como una política de gobierno”, afirmó el contralor delegado para el Posconflicto, Fabio Alzate.
Una de las conclusiones del informe es que hay un desfase entre gasto y transformación. Aunque se han invertido 138 billones de pesos (el 65% de la meta financiera), este esfuerzo solo ha logrado cerrar el 30% de la brecha estructural necesaria para la paz. Persiste una preocupación sobre si estos recursos se destinan a “proyectos integrales de paz” o a proyectos convencionales que no impactan directamente las causas del conflicto.
Entre tanto, el Instituto Kroc señala que solo se ha completado el 57% de los indicadores del plan marco. El eje central del acuerdo, la transformación del campo, presenta un rezago alarmante: solo se ha adjudicado efectivamente el 3.5% de la tierra (107 mil hectáreas), y a este ritmo, se tardarían 47 años en cumplir la meta total.
Por otro lado, más del 10% de los recursos del OCAD Paz presentan hallazgos fiscales debido a fallas en la estructuración, planeación y costeo de los proyectos.
Una de las preocupaciones es que pesar de los avances normativos y la creación de mecanismos de justicia transicional, la implementación enfrenta desafíos críticos en la seguridad de los líderes sociales, firmantes y comunidades étnicas, especialmente en zonas históricamente afectadas.
Por tanto, concluye que la planeación debe nacer desde el territorio para ser efectiva debido a fallas en la estructuración, planeación y costeo de los proyectos.