Bogotá competitiva: el estado de la infraestructura urbana y el desarrollo de la ciudad
Las grandes obras que hoy transforman el paisaje de la ciudad no se quedan en la construcción. La apuesta del Distrito es que la inversión en infraestructura impulse el acceso a vivienda, salud, educación y movilidad, con el objetivo de reducir las brechas sociales que aún persisten en la capital.
Bogotá concentra cerca del 25 % del PIB nacional y es el principal motor económico del país. | Foto: Sara Alejandra Medellin
Detrás de los más de 1.200 frentes de obra que avanzan actualmente en Bogotá persiste el compromiso de lograr que las inversiones en movilidad, vivienda, salud y espacio público contribuyan a reducir las brechas sociales que históricamente han marcado al país.
Ese fue uno de los temas centrales durante el primer encuentro sectorial Bogotá Moderna, que reunió a representantes del sector público, financiero, constructor y de la sociedad civil para analizar el futuro del desarrollo urbano.
Infraestructura con impacto social
Durante el encuentro, la Alcaldía de Bogotá reiteró que la infraestructura debe convertirse en una herramienta para ampliar las oportunidades de los ciudadanos. Bajo esa premisa, expusieron avances en materia social que acompañan las grandes inversiones.
Entre ellos: la reducción del 50 % en las hospitalizaciones de menores de un año por infecciones respiratorias gracias al fortalecimiento de las estrategias de prevención y vacunación, que a su vez se derivan de importantes inversiones en equipamientos médicos.
También, se destacó el alcance del Programa de Alimentación Escolar (PAE), los comedores comunitarios y otras iniciativas distritales que han permitido ampliar el acceso a la alimentación para cerca de un millón de personas.
En materia de vivienda, se habla de un incremento en los subsidios habitacionales y del desarrollo urbano alrededor del Metro. Actualmente existen 66 proyectos de vivienda privada ubicados entre cinco y quince minutos de las futuras estaciones, de los cuales el 70 % ya está en ejecución, incluso antes de la expedición del decreto de Áreas de Influencia del sistema.
A esto se suma el desarrollo de Lagos de Torca, un modelo de crecimiento urbano que integra vivienda, colegios, centros de salud, espacio público y equipamientos desde la etapa de planificación. Allí ya fueron entregados los primeros 5,5 kilómetros de dobles calzadas y en los próximos meses se prevé la entrada en operación de nuevos tramos y obras ambientales.
Entre los desafíos planteados durante el encuentro figura garantizar la continuidad de estos proyectos más allá de los cambios de gobierno y fortalecer la coordinación entre las entidades públicas y el sector privado para asegurar su ejecución.
Competitividad para el crecimiento de Bogotá
En paralelo, hay proyectos alejados de vías y vivienda que pueden aportar a la competitividad de la ciudad, como la modernización del Aeropuerto Internacional El Dorado.
Valga recordar que el sector aéreo representa el 2,7 % del PIB nacional y se mantiene como uno de los principales motores de la economía de la capital. En ese marco, el proyecto El Dorado MÁS avanza en su proceso de estructuración con un 53 % de desarrollo y proyecta ampliar la capacidad del aeropuerto para responder a la demanda de las próximas décadas.
Como complemento está la estrategia Bogotá Ciudad Aeropuerto, con la que el Distrito busca articular el desarrollo urbano alrededor de El Dorado con proyectos de movilidad, logística e inversión que fortalezcan el papel de Bogotá como centro económico regional.
Una ciudad con identidad verde
El componente ambiental también hace parte de la visión de infraestructura en la ciudad. Tras la crisis hídrica de 2024, Bogotá ha restaurado cerca de 11 millones de metros cuadrados de áreas estratégicas para la protección del agua y prepara la incorporación de 711 nuevos buses eléctricos, con el propósito de fortalecer uno de los sistemas de transporte público limpio más importantes de América Latina.
El desafío, añadieron los participantes del desayuno, está en garantizar que estas inversiones tengan continuidad y generen beneficios sostenibles para la ciudadanía.
La competitividad de Bogotá, concluyeron, dependerá de su capacidad para convertir esas inversiones en mayor acceso a oportunidades, una mejor integración regional y una reducción efectiva de las brechas sociales.