Cuando quisimos ser como Europa, pero no teníamos las condiciones para serlo
El historiador Alfonso Múnera presentó su libro “El Sueño Europeo en América Latina: Rafael Núñez y los Caudillos Ilustrados” con el sello Crítica de Editorial Planeta
Alfonso Munera, autor de El sueño europeo en América Latina
Libro
Autor de la Constitución de 1886, escritor del poema convertido en letra del Himno Nacional de Colombia, periodista, diplomático y uno de los políticos más influyentes de la historia colombiana. Así podría resumirse la figura de Rafael Núñez, un presidente cuya huella sigue presente en la organización institucional del país más de un siglo después de su muerte.
Para el historiador Alfonso Múnera, Núñez no solo fue uno de los arquitectos del Estado colombiano moderno, sino también la representación de una paradoja que marcó a América Latina durante el siglo XIX: el intento de construir sociedades inspiradas en los modelos europeos y norteamericanos sobre una realidad profundamente distinta.
Esa es precisamente la tesis central de El Sueño Europeo en América Latina: Rafael Núñez y los Caudillos Ilustrados, la más reciente obra de Múnera, presentada en entrevista con LO MÁS CARACOL.
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Según el historiador, tras la independencia, las élites latinoamericanas mantuvieron una especie de “colonialismo cultural” que las llevó a considerar a Europa como modelo ideal de civilización, progreso y organización política.
“Quisimos ser Europa, pero no teníamos las condiciones para ser Europa”, explica Múnera. A su juicio, las constituciones, las leyes y los discursos políticos de la época intentaron construir una república idealizada que pocas veces coincidió con la realidad social de países fragmentados geográfica además de profundamente diversos en términos culturales y étnicos.
En el caso colombiano, el desafío era aún mayor. Tres cordilleras, enormes dificultades de comunicación y regiones con identidades propias hacían extremadamente compleja la construcción de una nación unificada.
La consecuencia fue una permanente inestabilidad política. Entre 1832 y 1863 Colombia adoptó varias constituciones nacionales, casi siempre precedidas por guerras civiles. Para Múnera, esa sucesión de cartas políticas demostraba que el país no lograba consolidar una democracia funcional.
“Construíamos repúblicas ideales en el papel, pero en la práctica predominaban el fraude electoral, la intolerancia política y los enfrentamientos armados”, señala Múnera.
Es precisamente en ese contexto donde emerge la figura de Rafael Núñez.
El autor de El Sueño Europeo en América Latina: Rafael Núñez y los Caudillos Ilustrados describe a Rafael Núñez como un personaje fascinante y decisivo para entender la historia colombiana. Culto, cosmopolita y profundamente influenciado por sus años en Estados Unidos y Europa, que comenzó su trayectoria como un liberal convencido que defendía el diálogo, la tolerancia política y la alternancia en el poder.
En esa faceta liberal llegó a proponer que los conservadores pudieran gobernar en una época en la que la polarización entre liberales y conservadores parecía insuperable. Sin embargo, las guerras civiles de la década de 1880 transformaron profundamente su visión política.
Tras la guerra de 1885, Núñez concluyó que el país no podía seguir funcionando bajo el modelo federal y fragmentado vigente hasta entonces. Su respuesta fue impulsar la Constitución de 1886, una de las más duraderas de la historia latinoamericana.
“La Constitución del 86 tiene virtudes y defectos. Pero logró algo fundamental: construir un gobierno central capaz de organizar el Estado colombiano moderno”, afirma Múnera.
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El historiador reconoce críticas importantes a esa carta política, especialmente por el amplio poder que otorgó a la Iglesia Católica y por el fortalecimiento del centralismo. Sin embargo, también destaca que Núñez nunca imaginó un centralismo absoluto.
Por el contrario, defendía un modelo donde el poder nacional coexistiera con autonomías regionales. De hecho, solía advertir que era imposible gobernar eficazmente territorios tan distantes como Pasto únicamente desde Bogotá.
Múnera estudió durante años los artículos, ensayos y escritos del político cartagenero, encontrando a un hombre que vivió del periodismo durante largas temporadas en Europa y que reflexionó sobre temas tan diversos como Inglaterra, Francia, China, África, América Latina y el futuro geopolítico del continente.
Entre los hallazgos más sorprendentes aparece la visión que tuvo sobre Panamá. Décadas antes de la separación del istmo, Núñez ya advertía que la inestabilidad política colombiana podía terminar facilitando la pérdida de ese territorio estratégico.
Pero el libro no se limita a exaltar al personaje. Múnera insiste en que Núñez debe ser estudiado como un ser humano complejo, lleno de contradicciones y errores. “El gran liberal que defendió el diálogo terminó construyendo un modelo autoritario. Y ambos proyectos fracasaron parcialmente”, sostiene.
Esa reflexión adquiere especial relevancia en la Colombia actual. Para el historiador, las tensiones políticas del siglo XIX ofrecen lecciones valiosas sobre los riesgos de la polarización extrema, el sectarismo y los discursos que convierten al adversario en enemigo.
Por eso considera que estudiar a Rafael Núñez no es únicamente una tarea de interés histórico, sino una oportunidad para comprender mejor los desafíos contemporáneos del país.
Más allá del autor de la letra del Himno Nacional o del impulsor de la Constitución de 1886 y firmante del concordato con la Iglesia Católica, Múnera invita a redescubrir a un intelectual que dedicó su vida a pensar cómo construir una nación estable en medio de profundas divisiones.
Una pregunta que, más de cien años después, sigue siendo plenamente vigente para Colombia.
Carlos Castro Arias
En Caracol Radio desde 1993. Jefe de Gestión...En Caracol Radio desde 1993. Jefe de Gestión de Contenidos de Caracol Radio. Premio Nacional de Periodismo CPB 2011 (Círculo de Periodista de Bogotá) Periodista Cultural. Productor y realizador del podcast Memoria de Caracol Podcast.