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La historia no contada de los hipopótamos de Pablo Escobar

También el ambientalista Nicolás Ibargüen y su propuesta para salvarlos

La historia no contada de los hipopótamos de Pablo Escobar

A raíz del anuncio de la ministra Irene Vélez sobre la decisión de aplicarle la eutanasia a los más de 160 hipopótamos del Magdalena Medio, descendientes de los de Pablo Escobar, recordé una historia. Les voy a relatar tal como me la contó el periodista Germán Castro Caycedo, quien a su vez la oyó de Pablo Escobar.

Germán, uno de los más destacados periodistas de Colombia, quiso escribir un libro sobre el más temido capo de la historia.

Con el rigor que lo caracterizó, buscó los elementos de la vida del tenebroso jefe del cartel de Medellín. Se reunió varias veces con Escobar, antes de que lo persiguieran y después en la clandestinidad cuando ya tenía el Bloque de Búsqueda detrás de él.

Al menos una de esas reuniones ocurrió en la Hacienda Nápoles. Dos fotografías quedaron para la historia.

En la primera se ve al maestro Germán Castro Caycedo acompañado por Jorge Luis Ochoa, Carlos Lehder y el propio Pablo Escobar. Atrás se alcanza a ver un campero Nissan Patrol rojo, el carro favorito de los esmeralderos en esa época.

La segunda fotografía, en blanco y negro, deja ver el Nissan manejado por Pablo Escobar transitando un camino de Nápoles.

La placa del vehículo es totalmente legible: HG 1668. Al fondo se ve la casa de la hacienda, pero lo realmente espectacular es que sobre el carreteable camina un avestruz gigantesco, atrás hay otro, además de un alcaraván, una garza y al fondo dos elefantes.

El día de ese encuentro, Pablo Escobar le contó al periodista Germán Castro Caycedo que el corredor de carros, Ricardo “Cuchilla” Londoño, había comprado, con plata de Escobar, muchos de los animales para Nápoles.

Pablo Escobar aseguró que el zoológico le gustaba, pero que además aprovechaba el excremento de los animales.

Cuando Castro Caycedo le preguntó si lo usaba como abono, Escobar soltó una carcajada y le aseguró que el estiércol de las fieras sirve para ahuyentar los perros rastreadores y antinarcóticos.

En la misma conversación le dijo que sus tres primeros hipopótamos eran traídos de África, pero que solo le habían vendido machos. Si el tema se hubiera quedado así, hoy Colombia no tendría problemas.

Pero Escobar quería que se reprodujeran, por eso mandó a “Cuchilla” Londoño a buscar una hipopótama, que no fue comprada en África, sino a un zoológico en Texas, en Estados Unidos. Es decir, todos los hipopótamos colombianos descienden de una sola hembra.

La Eva hipopótama y varias cebras llegaron a Urabá a bordo de un barco, alquilado por “Cuchilla”, pero el Inderena, el Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Ambiente, los decomisó y los llevó al zoológico de Medellín.

Con sobornos sacaron a la hipopótama y las cebras fueron reemplazadas con burros pintados a brochazos con rayas blancas y negras, en una maniobra típica del capo.

Pablo Escobar fue abatido en 1993. Ricardo “Cuchilla” Londoño, el hombre que compró los colosales animales para él, fue asesinado por un pistolero al servicio de la banda de los urabeños, el 18 de julio del año 2009.

Y asómbrense. Apenas una semana antes de que mataran a Cuchilla Londoño, en ese mes de julio de 2009, hace 17 años, el país estaba concentrado en el tema de los hipopótamos de Pablo Escobar.

El ministro de Ambiente de la época, Carlos Costa, cansado de recibir quejas por los destrozos de los hipopótamos y de escribir a zoológicos y santuarios animales del mundo entero para que los recibieran, tomó una medida desesperada: Autorizó la caza de control.

El encargado de ejecutarla fue un prominente empresario y cazador llamado Federico Pfeil Sneider, quien le disparó a un hipopótamo un tiro certero de fusil desde una distancia de casi un kilómetro.

El Ejército rodeó la zona por si el hipopótamo quedaba herido e intentaba escapar. Después, los soldados se acercaron al cuerpo de la fiera y se tomaron una foto a su alrededor.

Ahí empezó el escándalo. Alguien dijo que el colosal animal se llamaba Pepe y que era una criatura inocente.

Decenas de personas marcharon frente al Ministerio de Ambiente gritando consignas para que parara la matanza y para que el ministro renunciara.

Ecologistas de muchos países protestaron por el sangriento método escogido por el gobierno de Colombia de la época y la planeada “caza de control” de la especie invasora paró en un solo ejemplar: El idealizado Pepe.

Hoy los hipopótamos del Magdalena Medio pasan de 160; incluso pueden llegar a ser 200.

Cada uno de ellos se come 150 kilos de pasto al día, pisan cultivos, atacan manatíes y tortugas, ocasionalmente ganado y a veces persiguen lanchas de pescadores.

Anoche llamé al cazador de Pepe, Federico Pfeil Sneider, apenas mencioné la palabra hipopótamo, me dijo que no quería volver a hablar de ese tema nunca más en su vida.

Nicolás Ibargüen es ambientalista y hace meses empezó a proponerle al gobierno de Colombia un plan para sacar buena parte de los hipopótamos a un santuario animal en la India, llamado Vantara, y esterilizar a los que se queden en Colombia.

Si no se hace algo, la población de hipopótamos seguirá creciendo un 14 por ciento cada año. En el 2035 serían más de 1.000 y erradicarlos será simplemente imposible.

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Daniel Coronell

Daniel Coronell ha sido director de noticias...