Falta de medicamentos para salud mental en Colombia enciende alerta por recaídas y hospitalizaciones
La Asociación Colombiana de Psiquiatría advirtió que esta situación puede poner en riesgo la continuidad de tratamientos y la estabilidad clínica de los pacientes.
¿Por qué los colombianos merecemos una sesión en el diván del psiquiatra?. Foto: Getty Images(Thot)
La Asociación Colombiana de Psiquiatría advirtió sobre la escasez de medicamentos esenciales para la atención en salud mental en Colombia, una situación que, según el gremio, puede comprometer la continuidad de los tratamientos y agravar el estado clínico de los pacientes.
En un pronunciamiento público, la organización señaló que la falta de disponibilidad afecta fármacos clave como antidepresivos, ansiolíticos, antipsicóticos y medicamentos para el tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Riesgos por interrupción de tratamientos
De acuerdo con la Asociación, la interrupción de los tratamientos psicofarmacológicos no es un evento menor y puede tener efectos clínicos significativos.
“La interrupción abrupta de los tratamientos puede comprometer procesos terapéuticos y generar recaídas, hospitalizaciones y mayor riesgo de conductas autolesivas, incluido el suicidio”, advirtió el gremio.
Además, indicaron que la falta de continuidad en la medicación puede derivar en descompensaciones clínicas y pérdida de estabilidad en pacientes, especialmente en aquellos con diagnósticos de larga evolución.
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Llamado a garantizar acceso y continuidad en tratamientos
Ante este panorama, la Asociación Colombiana de Psiquiatría hizo un llamado a las autoridades de salud, aseguradores y actores del sistema para que se adopten medidas que permitan garantizar el suministro oportuno y continuo de estos medicamentos.
El gremio insistió en que el acceso a tratamientos en salud mental es un componente esencial de la atención en salud y advirtió que las fallas en su provisión pueden traducirse en una mayor carga para el sistema, así como en impactos directos sobre la calidad de vida de los pacientes.
La alerta se conoce en un contexto de presión sobre el sistema de salud y reabre el debate sobre la capacidad de respuesta para garantizar tratamientos continuos en patologías que requieren seguimiento permanente.
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