De madre comunitaria a directora del ICBF en Boyacá
Más de 20 años de trabajo y formación llevaron a Edilma Janeth Galvis Ferreira de ser madre comunitaria que dirigir el ICBF en Boyacá.

“Sí se puede crecer y ascender”: ese es el mensaje de superación que hoy comparte con las madres comunitarias del país.

Boyacá
La historia de Galvis Ferreira está marcada por el esfuerzo, la formación constante y el compromiso social. Hoy, al frente de la Dirección Regional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en Boyacá, se ha convertido en un ejemplo de disciplina y vocación dentro de la misma entidad donde inició su camino como madre comunitaria.
“No llego a la Dirección Regional por accidente. Mi historia es el resultado de más de 20 años de trabajo constante y de un profundo compromiso con la niñez de Colombia”, afirmó.
Su labor comenzó en 2005 en Floridablanca, Santander, cuando, siendo bachiller, asumió el reto de trabajar directamente con niños y familias en condición de vulnerabilidad. Desde entonces comprendió que el servicio a la primera infancia iba más allá del cuidado diario: implicaba escucha, acompañamiento y la construcción de entornos protectores para el desarrollo integral de los niños.
Impulsada por su deseo de crecer profesionalmente, aprovechó las oportunidades de formación ofrecidas por el ICBF. Se graduó como licenciada en Lengua Castellana y Comunicación, realizó una especialización en Gerencia Educativa y posteriormente obtuvo el título de magíster en Primera Infancia, Educación y Desarrollo, en convenio con el ICT. Paralelamente, desempeñó distintos cargos como agente educativa, coordinadora pedagógica y coordinadora de hogares infantiles.
“Todo ha sido un proceso paso a paso. Inicié como madre comunitaria y, a través del estudio y la experiencia, fui ascendiendo dentro del Instituto”, explicó, destacando que recientemente decenas de madres comunitarias lograron formalizar su vinculación laboral, demostrando que sí es posible avanzar.
Hoy, como directora regional, asegura que su experiencia en territorio le permite entender las realidades de cada comunidad.
“Asumo esta dirección con un enfoque humano. Cada decisión debe tener como centro el bienestar de los niños, niñas y adolescentes”, indicó.
Además, envió un mensaje a quienes inician su camino en la atención a la primera infancia:
“Nunca es tarde para cualificarse. Hay que creer en los procesos y aprovechar cada oportunidad de formación. Sí se puede crecer, sí se puede ascender y sí se puede llegar a espacios de liderazgo”.




