Radio en vivo

Medellín

Delimitación de la quebrada Doña María busca prevenir nuevas inundaciones en San Antonio de Prado

Corantioquia avanza en el proceso tras crecientes súbitas que afectaron viviendas e infraestructura entre 2022 y 2026.

Cortesía: Corantioquia

San Antonio de Prado

Corantioquia avanza en la delimitación de la ronda hídrica de la quebrada Doña María, una de las principales fuentes hídricas del corregimiento de San Antonio de Prado, al suroccidente de Medellín.

La medida busca prevenir nuevas emergencias por inundaciones y crecientes súbitas, luego de los eventos registrados entre 2022 y 2026 que dejaron afectaciones en viviendas, vías e infraestructura estratégica del sector.

Según explicó la directora general de Corantioquia, Liliana María Taborda, este proceso se enmarca en la responsabilidad de la autoridad ambiental sobre la ruralidad del Distrito y responde a la necesidad de ordenar el territorio a partir de criterios ambientales y de gestión del riesgo.

Más información

Razones de la delimitación de la quebrada

La funcionaria señaló que la delimitación de la ronda hídrica es una acción clave para reducir la vulnerabilidad de las comunidades asentadas en zonas de amenaza alta por inundaciones.

La quebrada Doña María y sus afluentes han sido históricamente puntos críticos durante temporadas de lluvias intensas, situación que se ha visto agravada por la ocupación del suelo en zonas cercanas al cauce, la presión urbanística y la pérdida de coberturas vegetales.

En ese contexto, la delimitación de la ronda hídrica se convierte en un instrumento técnico que permitirá definir hasta dónde pueden llegar los usos del suelo y qué áreas deben ser protegidas o restauradas.

Desde Corantioquia se indicó que el proceso se desarrolla con enfoque de gobernanza ambiental y participación comunitaria.

Proceso y participación ciudadana

A la fecha, más de 150 personas han participado en los espacios de socialización y construcción colectiva, entre ellas líderes comunitarios, empresas asentadas en la zona y comunidades étnicas, como el pueblo Emberá.

La entidad aseguró que este componente social es clave para evitar conflictos futuros y garantizar que las decisiones técnicas tengan respaldo en el territorio.

No obstante, expertos en gestión del riesgo advierten que la delimitación, aunque necesaria, no es suficiente por sí sola.

Su efectividad dependerá de que las decisiones que se deriven del estudio técnico sean incorporadas de manera obligatoria en la planeación territorial y que exista control real sobre nuevas ocupaciones en zonas de riesgo, así como acompañamiento institucional a las comunidades que hoy habitan en áreas vulnerables.

Corantioquia reiteró que con este proceso busca fortalecer la protección de los recursos naturales renovables, reducir el riesgo de desastres y articular el trabajo con autoridades locales y comunidades campesinas y étnicas, como base para un desarrollo territorial sostenible en San Antonio de Prado.