¿Cómo regular el mercado de vapeadores y cigarrillos electrónicos?
Consideran que vapeadores representa una innovación para el mercado, pero alteran los efectos que tendría en salud pública, sobre todo en jóvenes.
¿Cómo regular el mercado de vapeadores y cigarrillos electrónicos?
En Hora20 un tema de la modernidad, el tema de hoy: vapeadores y cigarrillos electrónicos. Se analizó el panorama del mercado colombiano, pero también los efectos en la salud tras el uso de estos dispositivos. Después una mirada a la regulación y control, la labor que desempeñaría el congreso para establecer reglas claras ante los vacíos legales y normativos que hoy se tienen. Por último, una opinión del incremento en los impuestos a los cigarrillos.
No prohibir, pero sí buscar una ruta hacia la regulación y el control sería uno de los caminos para atender el fenómeno de los vapeadores y cigarrillos electrónicos que hoy contaría con más de 1.1 millón de usuarios en el país según cifras del DANE. La llegada de esta tecnología como la de los vapeadores que en ocasiones contiene nicotina ha estado cambiando el mercado de los cigarrillos y tabacaleras, los estudios sobre sus efectos son diversos, sociedades médicas han dicho que los vapeadores no han cumplido con la meta de quienes lo defienden que es disminuir el consumo del cigarrillo, dicen que solo han desplazado consumo y que por el contrario hay efectos nocivos y de adicción. Otros estudios como uno reciente publicado en el Reino Unido tras 400 informes, se reveló que el vapeo es menos dañino que el cigarrillo y que hay menos riesgo de contraer cáncer o enfermedades pulmonares y cardiovasculares.
Para enfrentar este panorama y que los vapeadores logren tener una regulación similar a la del cigarrillo, se han presentado varias iniciativas, la última: un impuesto a este tipo de productos que según sociedades médicas evitaría 44 mil muertes y dejaría recursos por $1 billón de pesos, pero que finalmente no quedó en el articulado de la reforma tributaria. Sin embargo, hay otras iniciativas como una que buscaría incluir los vapeadores en la regulación actual de la ley contra el tabaco, con el fin de equiparar asuntos como la promoción, los espacios libres de humo, el patrocinio de eventos y la exhibición. Otros proyectos han tenido un enfoque centrado en reducción de riesgos y regulación diferenciada, ante un producto que ha tenido una reducción en su valor de hasta 400%.
En el mundo las posiciones son diversas, México a través de un decreto prohibió la venta y comercialización de vapeadores; la Comisión Europea realiza estudios para impulsar una propuesta similar, sobre todo, para detener el consumo en los jóvenes. Irlanda ha dicho que prohibiría los vapeadores desechables, mientras otros países como Reino Unido y Estados Unidos han defendido que puede ser mejor el vapeo que el cigarrillo tradicional.
Para el panel
Para Juan Carlos Restrepo, director legal y de asuntos externos de BAT, los vapeadores a diferencia de los cigarrillos tradicionales, son productos que derivan de la innovación y no están ligados a la industria del tabaco, “no es tabaco, no tienen componente de la planta del tabaco. Sí contiene nicotina. Esto responde a satisfacer unas sensaciones sin tener el daño de lo que representa para la salud”. Resaltó que hace falta una regulación del mercado, la industria y los usuarios, pues dice que estos necesitan reglas claras sobre las cuales se deba operar.
“Es importante que gobierno establezca política frente a estos bienes. Ya se ha hecho permitiendo que se comercialicen en Colombia; estamos de acuerdo con la vía regulatoria”, y manifestó que en la regulación se mueven dos tendencias la que plantea se debe regular igual al cigarrillo, con restricciones de ley de tabaco de publicidad, consumo en varios lugares, y otro tipo de proyecto que propone regulación diferenciada.
Francisco Ordoñez, presidente de Asovape, explicó que el 80% de mercado de vapeadores está en manos de pequeños y medianos empresarios, “esta es una alternativa de consumo, pero también en modelo de negocio”, planteando que tiene que haber regulación de productos, sobre todo pensando y protegiendo a menores de edad.
“Sí debe haber regulación. No se pude vulnerar derechos de quienes fuman o consumen nicotina de manera menos riesgosa y que la regulación sea diferenciada hacia la nicotina”, por último, manifestó que modificar ley 1335 no va a lograr cubrir muchas necesidades y cambios tecnológicos e innovación que se han dado en términos de la nicotina.
Blanca Llorente, directora de Investigación de la Fundación Anáas y Asesora en temas de control de tabaco para la OPS/OMS, planteó que hay decreciente en experimentación de consumo en niños, niñas y adolescentes, “200 mil menores de edad experimentando con estos productos, esto en un año como el 2019 cuando era costoso”. Resaltó que en la medida que bajen de precios, los vapeadores como ha venido ocurriendo, se pierde la barrera protectora financiera, “así no hay regulación que opere”.
Destacó que el principal negocio de mercado de nicotina sigue siendo el cigarrillo y que las tabacaleras no han reducido su negocio de cigarrillo. “No podemos distraernos de la regulación de estos nuevos productos, no puede debilitar lo que hemos logrado. Colombia ya logró reducir número de fumadores”, pues explicó que cuanto más organizado el mercado, más fácil se administra y que es importante fortalecer administración tributaria, pero resaltó que el gran problema es el costo social y ambiental de esta industria, “hay una deuda pendiente social y eso no se remedia solo con tributos. En costo sanitario esta industria cuesta $6 billones el año”.
Para Carolina Giraldo, representante a la Cámara por la Alianza Verde, ya se ha demostrado que cuando aumenta impuesto al tabaco, el consumo disminuye; “esa medida es efectiva en salud pública, así como el etiquetado y regular espacios”. Agregó que vapeadores no tienen ningún tipo de regulación, “en muchos países están prohibido, pero deben entrar a pagar tributos”.