Los duros y tristes testimonios de la mamá de Ana María Castro

Nidia Romero mencionó que espera algún día poder perdonar a las personas implicadas en la muerte de su hija.

Ana María Castro /

Frío y desolado, como los pasillos del cementerio en el que reposan los restos de Ana María Castro, así está el corazón de su mamá, doña Nidia Romero, quien con lágrimas en sus ojos reclama justicia para conocer la verdad sobre la muerte de su hija, ocurrida el 5 de marzo de 2020, mientras departía unos tragos con sus compañeros.

Este viernes se cumplió un año en el que doña Nidia vio por última vez con vida a Ana María, una joven universitaria, sencilla y relajada, como la describe su mamá, que salió de su casa sin saber que ese sería su último beso, abrazo y bendición que le daría.

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"Ella me dijo: mami me voy a ver con Paul, vamos a bailar un rato. Le dije: no te demores porque mañana tienes clase. Que te vaya bien. Dios te bendiga". Así recuerda doña Nidia el último momento que vivió con su hija menor, que tenía intención de ayudar a su mamá económicamente y salir del país una vez culminara sus estudios.

Doña Nidia tiene vivo el recuerdo de su hija cuando le decía que su intención era ser independiente para ayudarle con los gastos de la casa, pues pese a que vivían con su hermana mayor y su cuñado, para Ana era complejo que su mamá tuviera que lidiar con el costo de su carrera universitaria.

Ana quería ser psicóloga, pero interrumpió sus estudios para aprender sobre el mundo del maquillaje profesional, y con él independizarse, sin embargo, los sueños que hoy reclama doña Nidia, se quedaron en palabras, pues la noche de ese jueves, un posible caso de celos le cegó la vida.

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"No puedo creer que le hayan quitado la vida a mi hija y sus sueños qué, mis sueños con ella qué, una chica joven con un proyecto de vida qué", es lo que le reprocha doña Nida a Paul Naranjo, Julián Ortegón y Mateo Reyes, quienes vieron por última vez con vida a Ana María, y a quienes las autoridades le siguen el rastro.

La mamá de Ana, con desolación en su corazón y mirando fijamente la tumba de su hija en la que reposan flores de todos los colores, aseguró que todos los días ora por la situación judicial de los tres jóvenes, pero pide verdad y justicia sobre lo que ocurrió con Ana.

"Yo quiero que se haga justicia, no me alegro de lo que estos dos capturados están viviendo, pero prima pedir justicia por la muerte de Ana María. Yo incluso le oro a Dios por ellos", dijo y añadió que ojalá tanto Paul, como Mateo y Julián digan la verdad de lo que pasó ese día en el que no solo perdió a su hija sino la paz y la tranquilidad.

"Yo no he sentido este año, me parece que fue ayer todo. Difícil. No he podido acomodarme", menciona doña Nidia, quien mira al cielo como si buscara el rostro de su hija pidiendo fuerza y esperanza por todo lo que ha tenido que vivir.

Dice que el recuerdo de Ana lo mantiene más vivo que nunca. "Siempre que hago un desayuno la recuerdo. A mi hija mayor le gustan mucho los caldos, entonces si hago caldo, digo: le estaría haciendo huevos napolitanos o rancheros a Ana, porque le gustaban mucho. Siempre la estoy recordando en todo".

Los huevos napolitanos fueron una de las últimas comidas que doña Nidia le preparó a Ana, junto con fruta y chocolate, que le llevó a su habitación, el mismo día en el que se fue para siempre. "Yo sé que la asesinaron, eso lo tengo claro, pero quién, cómo, por qué, no lo sé. Parece que hubo celos. Ojalá ellos mismos contaran la verdad"

Doña Nidia dice cargar un peso muy grande, pues no sólo lidia con el duelo de la partida de Ana, sino que además busca incansablemente la verdad sobre lo que pasó. Dice no estar preparada aún para perdonar, pero quiere en algún momento llegar a sentir esa paz en su corazón.

"Quiero llegar a decir un día, los perdoné, pero estoy en el proceso porque es muy difícil. Quiero algún día decir los perdoné por mi misma, porque es una carga que no quiero durar toda la vida llevándola", afirmó mientras miraba la tumba de Ana y se le escurría una lágrima por su mejilla.

Respecto del proceso judicial, la mamá de Ana dice que la Fiscalía está tratando de identificar cuál es la responsabilidad de los tres en la muerte, no obstante, dijo que le pide mucho a Dios para que "pague el que tenga que pagar".

Por lo pronto, doña Nidia y Aura, su hija mayor, y su yerno esperan que las heridas curen, que la justicia opere y que el dolor de la partida de Ana sea más llevadera de lo que ha sido durante este largo y tortuoso año, en el que no solo descompletaron su núcleo familiar, sino que consigo le arrebataron la alegría.

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