Líderes sociales

CODHES dice que hay que atacar las estructuras del problema

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La Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, CODHES plantea que parte de la solución a los asesinatos y la violencia contra los líderes es atacar una de las raíces del problema, que, según la entidad, es la economía ilegal. Y para ello proponen que una de las acciones a tomar sea la de implementar los acuerdos alcanzados en la La Habana con la hoy extinta guerrilla de las Farc.

"Hay que atacar las distintas fuentes sistemáticas que están detrás de los asesinatos y la violencia. Un primer camino es la implementación a fondo del acuerdo de paz porque en él se prevé la posibilidad de una reforma rural que permita quitarle piso a las economías ilegales. Volver a fumigaciones masivas, al enfrentamiento armado, eso ya no funciona, las economías ilegales funcionan de manera más compleja. Con el acuerdo de paz hay herramientas para enfrentar esto para adelantar una reforma rural que provea tierras, planes de distritos de riego, de educación rural", dice Marco Romero, director de CODHES.

Romero plantea que se debe buscar también reducir la violencia armada en las regiones y se debe buscar un cese al fuego entre actores armados ilegales y los miembros de la Fuerza Pública, en especial en medio de la emergencia sanitaria causada por el coronavirus.

"Se deben cumplir con las recomendaciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el papa Francisco que dicen que en tiempos de pandemia hay que buscar estrategias de cese al fuego en los territorios entre el Estado y grupos armados, sin detenerse tanto en poner condiciones imposibles por parte del Gobierno, hay que buscar desescalar el conflicto, porque la mezcla entre pandemia y violencia deja consecuencias que probablemente no podremos enfrentar en el futuro", agrega Romero.

Desde CODHES manifiestan que el Gobierno debería consolidar fórmulas de sometimiento a la justicia de bandas criminales y otros grupos armados, como ocurrió con las Farc en 2016. "El proceso de paz con las Farc puede ser como una especie de cuota inicial del desescalamiento de otras formas de violencia, porque mientras sigan existiendo se van a retroalimentar y las guerras alimentan a las economías ilegales".

Finalmente, Romero concluye que es vital que se denuncie y rechace la violencia en contra de los líderes, desde todos los puntos de la sociedad.

"Es muy importante mantener la condena general a los asesinatos de líderes. Campañas como Lidera la Vida han puesto el énfasis en decir que si Colombia quiere la paz no solo hay que desarmar a los que están en la guerra, también hay que garantizar que el liderazgo democratico tenga la posibilidad de resolver conflictos que se han ido al terreno de la guerra en los escenarios de movilización social y la participación política", termina Romero.

Finalmente, la embajadora reiteró un llamado a los grupos armados ilegales a que cesen la violencia y las hostilidades contra los líderes y en general contra la población civil del país.

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