Sin Norte

¿Por qué Wall Street sube si la economía de EE.UU. va en picada?

Los mercados financieros son el mejor termómetro de una economía, esa es la creencia general. Es decir, si la bolsa de valores va bien, es porque seguramente la economía va bien. Pero ¿cómo explicar que la economía en Estados Unidos baje un 4,8% en el primer trimestre del año y que el segundo trimestre se espere que baje cerca de un 30%, que el desempleo pase del 4% a casi un 20% en dos meses, que el país sea el foco de la pandemia en el mundo y que las calles estén llena de manifestantes, pero que a pesar de todo esto, el índice S&P 500 de la bolsa de valores logre en abril sus mejores resultados mensuales en los últimos 33 años o que las acciones en Wall Street estén más altas que en agosto del año pasado?

Tal desconexión tiene varias explicaciones, pero en general corresponde a un optimismo entre grandes inversionistas basado en que el gobierno Trump se enfocó en ayudar a las grandes firmas que cotizan en bolsa descuidando las pequeñas empresas que cada día quiebran más. De hecho, de los cerca de 3 billones de dólares que el congreso le ha dado a Trump para mitigar la crisis, al menos un tercio ha ido para las grandes empresas. Esto sin contar los prestamos que recibieron las grandes firmas del presupuesto que iba para las pequeñas empresas.

Además, la Reserva Federal que es como el banco central de Estados Unidos, anunció que comprará los bonos de deuda corporativos que emitan las grandes firmas para ayudarlas a financiarse aún más. Por eso las firmas en Wall Street, optimistas, han emitido mas de 560 mil millones de dólares en bonos de deuda en las últimas dos semanas. El doble del nivel normal, según lo resalta The Economist. Bonos de deuda corporativa que el gobierno comprará con dinero de los contribuyentes.

¿Qué hacen las empresas con el dinero que han recibido del estado? No necesariamente reinvertido en sus firmas para generar más mano de obra o para subir los salarios y fomentar el consumo y la economía. No sería rentable para un empresario aumentar la producción cuando la demanda es tan reducida por cuenta del confinamiento y cuando hay cerca de 40 millones de desempleados. ¿Al final, para qué producir si pocos van a comprar? Gran parte de esta plata ha ido a parar en buybacks, o recompra de sus acciones. De hecho, en el 2018 el 65% de las ganancias de estas empresas se reinvertían en recompras.

¿Pero qué son las recompras? son una opción financiera que tienen las empresas que cotizan en la bolsa de valores de Nueva York de recomprar sus propias acciones en la bolsa con el fin de subir su precio. Y es que al recomprar sus acciones, la empresa deja menos disponibles en el mercado y dada su escasez y la ley de la oferta y la demanda, el valor de la acción sube y los inversionistas ganan más.

Según el New York Times, las empresas que hacen parte del índice SP500, grupo de 500 empresas grandes en Wall Street, han invertido más de 2 trillones de dólares en buybacks o recompras en los últimos tres años y desde el 2010 han invertido más de 5,3 billones de dólares en recompras.

Recomprar sus acciones fue precisamente lo que hicieron las empresas cuando Trump les rebajó la tasa de impuestos corporativos del 35% al 21%. El ahorro en impuestos lo usaron sobretodo para comprar más de un billón de dólares en buybacks y no en crear empleo o mejorar las condiciones laborales como lo promovía el gobierno.

Hoy, en plena crisis económica, las grandes firmas lo siguen haciendo lo mismo: recompran sus acciones, con el dinero del plan de rescate económico que están recibiendo del gobierno americano para especular y subir el precio de sus acciones. Y aunque es cierto que en marzo, cuando empezaba la pandemia, las recompras bajaron un 43%, las empresas no dejaron de hacerlo y las tasas de recompra han aumentado nuevamente Especulación con plata del plan de rescate que no está generando empleo y reactivando la economía como también se prometió en su momento sino que está favoreciendo a los inversionistas.

Los directivos de las grandes empresas, se enfocan en mantener las acciones altas, hay veces descuidando otras áreas de desarrollo y producción de la empresa, porque si logran las metas de crecimiento de las acciones, reciben bonos millonarios a fin de año. Aumentando aún más la diferencia salarial entre los presidentes de las empresas y trabajadores en Estados Unidos que pasó de ser de 15 a 1 en 1965 a 220 a 1 en el 2018. Los bonos terminan siendo incentivos que en ocasiones no favorecen a largo plazo a las empresas porque las ganancias, o en este caso la ayuda del gobierno, no se reinvierten en las firmas si no que se gastan en la recompra de acciones para asegurar una acción alta y un jugoso bono.

La rentabilidad y las ganancias para las empresas que cotizan en bolsa, no está tanto en una mayor producción o un mejor servicio sino una mayor especulación en los mercados de valores, donde el trabajador y el cliente quedaron por afuera alianza entre accionistas y directivos de la empresa.

Así entonces, ayudar estas grandes empresas con billones de dólares, no salva necesariamente al empleado, si no que hace que los ricos se hagan más ricos y que sus ahorros se sigan invirtiendo en recompras.

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