arbitraje deportivo
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Jugar sin público, fácil para los árbitros; difícil para los jugadores

José Borda le cuenta las sensaciones que producen para los jueces dirigir un partido sin aficionados.

Por: José Borda

En el fútbol que veremos de ahora en adelante los juegos se realizarán sin espectadores, debido a las restricciones en las aglomeraciones que hacen las autoridades sanitarias para evitar la propagación del COVID-19. Dado el misterioso silencio que llenará los estadios durante el juego para futbolistas y árbitros les será extraño actuar así porque sienten los partidos muy diferente.

Los jugadores, sin lugar a dudas, extrañan más a los aficionados en las tribunas pues estos los alientan constantemente y hacen que tengan una motivación adicional para disputar los partidos, el apoyo de una hinchada sirve para que un partido se pueda inclinar de un lado a otro y la importancia que tiene el famoso ‘jugador número 12’ es efectiva y vital para los ellos.

Caracol Radio consultó sobre la sensación de jugar sin público a Christian Mafla lateral izquierdo de Atlético Nacional quien dijo: “el público en el fútbol y la hinchada lo es todo, porque te da esa fortaleza, esas ganas de jugar aún más, ese ambiente que se vive y se vibra en cada partido es especial, entonces sin ellos no es lo mismo, pero sabemos que va a tener que ser así y tocara acomodarnos a la circunstancias”.

 

Por su parte, para los árbitros encontrar la adaptación a los juegos a puertas cerradas puede facilitar su trabajo, pues no reciben esa presión adicional que hacen al momento de la toma de decisiones y que en la mayoría de veces lo inducen a equivocarse; contrario a lo anterior, sin esa presión y atmósfera, puede apagarse fácilmente sus niveles de concentración y como resultado, su enfoque puede ir a la deriva y al estar demasiado relajados también pueden cometer errores.

Al ser preguntado al respecto por Caracol Radio, el ex árbitro internacional colombiano y quien más partidos ha dirigido en las Copas del Mundo representando el país, José Joaquín Torres, aseguro: “dirigir en un estadio sin público, la verdad, uno no se siente bien, no se siente motivado, hace falta ese entorno donde a veces te aplauden, a veces te chiflan o te insultan, eso hace parte de la adrenalina que motiva no solamente al jugador, al técnico sino también al grupo arbitral para que se desempeñe bien en un terreno de juego; como árbitro dirigir sin público no es motivante y no hace que se sienta el espíritu del juego”.

Hasta que volvamos a la normalidad, para todos va a ser extraño jugar, arbitrar, ver o retransmitir un partido sin público, porque cambia absolutamente todo, es como otro deporte. Hay algunos que piensan que jugarlo a puerta cerrada no tendría que afectar a nadie; sin embargo, los protagonistas cuando ingresan al partido sienten inevitablemente la falta de aficionados en la tribunas; claro, la vida siempre será mejor sin público que sin fútbol.

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