Los “Tierreros” despojaron hasta propiedades incautadas por la Fiscalía
Esta banda sería apenas un pequeño eslabón de una cadena criminal que incluye a esmeralderos solicitados en extradición.

(Colprensa)

“Por su bien es mejor que se vaya porque este lote ya tiene un nuevo dueño”, le dijeron a un empresario que se enteró bajo amenaza que su propiedad fue vendida sin su firma o consentimiento.
Se trataba de los famosos Tierreros, el clan familiar que por años transitó por varias localidades de Bogotá y municipios de Cundinamarca con la misma estrategia a la hora de apropiarse de un lote: la intimidación.
Más de 4.800 predios despojados
Miguel Ángel Ruíz, el empresario estafado y amenazado, no se quedó quieto con su denuncia y junto a la Fiscalía descubrió que los Tierreros apenas eran un pequeño enlace con una organización que uso los predios despojados para lavar activos, producto del narcotráfico.
“Cuando los capturan aceptan la culpa, pero ellos guardan en silencio sobre quiénes son sus jefes y a quiénes después de hurtados los terrenos, terminan por entregarlos para que puedan completar la cadena criminal, que es el lavado de activos”.
Con la ayuda de funcionarios públicos el despojo de 4.800 propiedades en Bogotá y Cundinamarca se legalizó ante las oficinas de instrumentos públicos, luego de pasar, en algunos casos, por despachos judiciales.
“Sin la ayuda de inspectores de policía, sin la ayuda de secretarios de las inspecciones, sin ayuda de la policía judicial ellos no podrían hacer nada, es necesaria la participación de funcionarios públicos”.
Esmeralderos y despojadores
En la lista de acusados aparecen nombres que no son nuevos para la justicia, es el caso de Gilberto Rincón Castillo, hermano y compañero de extradición del esmeraldero Pedro Nel Rincón alias Pedro Orejas.
“Se hacen pasar de esmeralderos, pero realmente son grupos de narco paramilitares que sea acopiaron en la capital del país con sus oficinas de cobro y con complicidad de funcionarios públicos”.
Gilberto aparece como demandante en una de tantas decisiones judiciales que otorgaron posesión de millonarios predios en Bogotá, mientras aseguraron ser compradores de buena fe y con los dueños originales en largos litigios.


En la lista de despojadores, según el empresario, saltó el nombre de William Herrera López, sobrino del narcotraficante Pacho Herrera, que se encargó de liderar en algunas zonas el despojo de esas propiedades.
Ni predios incautados se salvaron
En la lista de denuncias Caracol Radio conoció una que deja en evidencia como las organizaciones dedicadas el despojo urbano de tierras se burlaron, incluso, de la Fiscalía.
“Dedicados al narcotráfico, al lavado de activos, paramilitarismo, sicariato, oficinas de cobro, contrabando y en especial al despojo de tierras de familias particulares y predios que se encuentran en extinción de dominio por parte de la Fiscalía”.
En un documento radicado en julio de 2016 notificaron al entonces director del CTI Julián Quintana como algunos predios supuestamente incautados y con medidas cautelares salieron a la venta sin que la Fiscalía se diera por enterada.
Lo que quedó definido y que ahora se investiga, es poder corruptor de esta red criminal en las entidades públicas, según los denunciantes, para llegar a las oficinas de instrumentos públicos y conocer qué predios eran objeto de extinción de dominio, se necesitaba de contactos y favores en despachos judiciales.


Las investigaciones
En la Fiscalía tres unidades se repartieron media docena de procesos, por lavado de activos, que tiene a cinco esmeralderos a punto de ser extraditados, en la dirección de crimen organizado, por la conformación de ejércitos privados y en anticorrupción, tras la participación de funcionarios públicos en la maraña de corrupta.


Las investigaciones por el despojo de tierras tiene una decena de capturados, los llamados Tierreros, pero el capítulo que ahora se conoce y que incluye a funcionarios públicos, apenas se despereza luego de meses de sueño profundo en la Unidad anticorrupción donde estuvo Luis Gustavo Moreno a quien le pidieron, sin respuesta, pisar el acelerador en las investigaciones.




