Estos correos electrónicos destaparon escándalo de contratos de seguridad
Como 'Casa Blanca' denominaron el sitio de encuentros donde acordaban cómo repartir las ganancias de los contratos.
La estrategia para engañar al Estado con la farsa de licitar contratos de seguridad privada estaba más cerca de ser un plan criminal o un modus operandi con órdenes de obligatorio cumplimiento a nombre de Jorge Arturo Moreno Ojeda, según lo establece el interrogatorio de la Superintendencia de Industria al principal testigo del caso y que fue conocido en exclusiva por Caracol Radio
Moreno fue representante legal de la Caja Popular Cooperativa hasta el momento de su intervención, dejó una deuda superior a los 90.000 millones de pesos con más de 200.000 ahorradores que esperaban respuesta. Malos manejos de la Cooperativa, inversiones en equipos de futbol, campos de Golf y empresas de turismo dejaron ilíquida la entidad
En 2002, según la Fiscalía, Moreno fue candidato a la Cámara de Representantes y un reporte del ente acusador puso en conocimiento una investigación por captación masiva y habitual de dinero
En el Cartel de la seguridad privada las empresas que aparentemente funcionaban como organizaciones independientes eran manejadas por Moreno y era él quien decidía qué hacer. El testigo que declaró en la Superintendencia de Industria y Comercio y que ahora es colaborador en la Fiscalía, reveló cómo Jorge Arturo Moreno era la cabeza invisible de todo este entramado criminal
Era Moreno quien, según los investigadores, conocía las fechas de las visitas de la Superintendencia, lo que debían responder los empleados y hasta daba las órdenes para no entregar la información, eliminar, formatear o destruir los reportes digitales y físicos que estuvieran en cualquiera de las ocho empresas intervenidas por la Superintendencia
“En la noche cuando, al finalizar la tarde, finalizando el día, el DOCTOR JORGE MORENO, nos convocó a los tres gerentes acá Bogotá, la reunión en mi caso personal, fue requerido, que el computador que fue inspeccionado, fuera entregado al área de sistemas de la compañía. Y, entiendo que la información que ya había sido seleccionada fuera guardada y almacenada. Mi computador fue reseteado, formateado totalmente, luego se pasó nuevamente información de lo que era mi normal manejo diario de la Compañía. Hasta que fui convocado nuevamente por la Superintendencia de Industria y Comercio, en el mes de agosto para una nueva inspección, que tenía en su momento que traer el computador, como lo hice”
Este testigo le contó a la Superintendencia como por orden de Moreno se dejaron de comunicar por correos electrónicos, mensajes o llamadas de celular por miedo de algún seguimiento de las autoridades. Fue él, dice el testigo, quien dispuso comunicar las cosas a través de reuniones periódicas en un cuartel general que llamaron la “Casa Blanca” una oficina de su propiedad en el sector de La Castellana, en el norte de Bogotá
TESTIGO: No se volvieron a enviar más correos de manejo de temas comerciales, ni de licitaciones; fuimos mucho más cautelosos en el tema de a quién se le enviaba la información
DESPACHO: Entonces ¿Cómo se comunicaban para determinar en qué procesos iban a entrar a participar las empresas del señor MORENO OJEDA?TESTIGO: Se hacían reuniones, comités, y en esos comités se plantean las estrategias que deberíamos seguir.DESPACHO ¿Cómo lo citaban a usted a esos comités?TESTIGO: Muchas veces telefónico o se mandaba mensajeroDESPACHO: ¿Mandaban a mensajero? Estando todos en La Castellana, ¿Mandaban el mensajero? ¿Es correcto?TESTIGO: Sí.DESPACHO: Ok ¿Dónde se realizaban esos comités?TESTIGO: En la oficina del doctor JORGE MORENO, sala de juntas.DESPACHO: ¿En dónde? ¿Cuál era el lugar?TESTIGO: En la oficina que nosotros denominamos CASA BLANCA, que estaba casi al frene del teatro La Castellana.En esas reuniones, asegura el delator, se coordinaban los contratos y las entidades del Estado a las cuales licitar, la forma de cómo se repartirían las ganancias, mediante qué empresa se presentarían y cual ganaría el contrato
Una de las personas, de los directores de la empresas intervenidas, tenía la capacidad de sacar información privilegiada del Secop – Servicio Electrónico de Contratación Pública, información que era expuesta en reuniones para definir cuál de las ocho compañías estaba más cerca de cumplir los requisitos y así asegurar la firma del contrato
DESPACHO: ¿Cuál era el rol del señor MORENO OJEDA en ese esquema?TESTIGO: Era la persona que finalmente tomaba la determinación y daba las instrucciones finales; o muchas veces si se requería una determinada estrategia, él entraba a analizar y daba el visto bueno o no… Lo que él buscaba era que en todas las empresas que pertenecíamos a este “grupo” se buscara la mejor selección y que no generáramos ningún error, ninguna equivocación y que en el momento de participar cumpliéramos con todos los requisitos puntales que exige la licitación de ese momento”.El testigo entregó algunos correos a la Superintendencia y la Fiscalía, que permiten establecer que efectivamente la orden de Jorge Arturo Moreno, era a como diera lugar quedarse con los contratos. Incluso enmendaban errores tan básicos como ilógicos. Por ejemplo enviar una propuesta de una empresa y al interior, por olvido, dejar el nombre de otra. La excusa que inventaban era un supuesto intento por crear una Unión Temporal
En los contratos que lograron firmar hay entidades nacionales y distritales como las secretarias de Educación, Gobierno e Integración de Bogotá. La Fiscalía ya tiene establecido un verdadero organigrama del cartel, que por obvias razones puntea el señor Moreno
Fueron ocho las empresas las investigadas y 32 las personas que estarían involucradas, pero en ese organigrama son apenas seis los gerentes que aparecen como cabezas de lista. Entre otros figuran hermanos, primos y hasta hijos de Jorge Arturo Moreno, quienes se rotaban la gerencia y representación legal de las ocho empresas intervenidas, además se cambiaban de nombre a la hora de recibir a los funcionarios de la Superintendencia de Industria y Comercio.



