A la beatificación más numerosa de la historia asistieron más de 20.000 personas
Se beatificaron 522 religiosos asesinados durante la Guerra Civil española.
La ceremonia inició con el mensaje en castellano del papa Francisco en el que puso el ejemplo de estos mártires que imitaron a Jesucristo e insistió en la necesidad de "abrirnos a los demás, a los que más necesitan". El papa invitó a los feligreses unirse “de corazón” a la celebración de la proclamación de los beatos mártires que son “"cristianos ganados por Cristo, discípulos que han aprendido bien el sentido de aquel amar hasta el extremo que llevó a Jesús a la cruz". La mayoría de los asistentes fueron miembros de congregaciones religiosas y familiares de los hoy beatificados, y tal como lo pidió la conferencia Episcopal Española, no hubo banderas ni pancartas
El cardenal y prefecto de la congregación por las Causas de los Santos del Vaticano, Ángelo Amato, presidió la beatificación y reiteró en la importancia del perdón “como esencia del cristianismo”
Amato dijo que "España es una tierra bendecida por la sangre de los mártires" ya que se han beatificado más de un millar en 14 ceremonias y que "nada justifica una guerra fratricida ni la muerte del prójimo". Amato abundó en su discurso de que los 522 beatificados hoy no son víctimas de la Guerra Civil, sino de "una radical persecución religiosa, que se proponía el exterminio programado de la Iglesia" y tachó los años 30 de "periodo oscuro de la hostilidad anticatólica". Sectores de la sociedad civil española como la Coordinadora por lo Laico y la Dignidad y grupos católicos progresistas, días previos a la celebración, hicieron un llamado a las autoridades eclesiásticas a pedir perdón por haber apoyado a la dictadura franquista y el golpe de Estado de 1936 perpetrado contra la República. Criticaron que se rinda homenaje a unas víctimas mientras los asesinados del otro bando aún permanecen en paraderos desconocidos, enterrados en cunetas y fosas comunes sin ningún reconocimiento público.



