Mi mayor deseo es tener un tiquete para devolverme a mi país: colombiana en España

Gladis Estela Baena, su esposo y sus hijos se quedaron, hace 3 años, sin trabajo. Sobreviven con 1 millón 800 mil pesos y le deben al banco más de 400.000 euros.

El caso de una familia colombiana que está en riesgo de ser desalojada de su vivienda en la localidad Torrelavega, en Cantabria, al norte de España por no poder pagar la hipoteca, conmocionó España, en donde se movilizaron más de 50 personas para evitar que la familia fuera sacada de su casa, en una diligencia que finalmente fue pospuesta

En diálogo con Caracol Radio, Gladis Estela Baena, la madre cabeza de esta familia, cuenta que llevan 11 años viviendo en España, pero que desde hace 3, ella, su esposo y sus dos hijos no tienen trabajo y sobreviven con 1 millón 800 mil pesos

“Estábamos contentos mientras tuvimos trabajo y las cosas estaban bien , gracias a Dios, podíamos pagar el piso y comer y ayudar a nuestra familia en Colombia, pero nos quedamos sin trabajo y ese es el problema que tenemos ahora, por eso queremos devolvernos al país, porque estamos sin trabajo mi esposo, mis hijos y yo”, señala la colombiana

Gladis afirma que la deuda que tiene con el Banco Santander es impagable ya que asciende a más de 400.000 euros, que son más de mil millones de pesos

“Nos quieren desalojar no dan oportunidad de rebajar las cuotas ni nada, entonces como no estamos pagando ni aportamos nada nos quieren desalojar”, expresó. Así mismo, Baena afirma que la gente que quiere regresar a su país de origen por la crisis, tampoco lo ha podido lograr, porque la situación es muy difícil, mientras en Colombia está mejorando mucho

“Si me van a desalojar acá en España, yo me devuelvo para mí país, en donde, con calor humano, mi familia me podrán ayudar, o algo podremos hacer, lo que más quiero es tener un tiquete de vuelta para mí Colombia”, señala la colombiana

Gladis afirma que antes trabajaba en un restaurante o como empleada doméstica, pero por la crisis, los españoles ya no pueden pagar estos servicios y ahora ella y su familia rebuscan el sustento, porque “hasta para comer es difícil”.

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