La próxima primera dama de Francia: una ex modelo o una periodista
La ex top-model Carla Bruni, esposa del presidente Sarkozy, y la periodista Valérie Trierweiler, compañera del socialista Franois Hollande, se implicaron en la campaña.
La ex top-model Carla Bruni, esposa del presidente saliente Nicolas Sarkozy, y la periodista Valérie Trierweiler, compañera del socialista François Hollande, se implicaron en la campaña de la presidencial francesa con un sutil duelo de imagen. La primera y actual primera dama, cantante y ex modelo, esposa en terceras nupcias del Nicolas Sarkozy, con quien se casó en 2008 en el palacio presidencial del Elíseo, trató de suavizar durante la campaña la imagen impopular del presidente. Carla Bruni, de 44 años de edad, que se decía en el pasado "epidérmicamente de izquierda", En primera fila en los mitines de campaña, presente en la primera fila de los mitines de su marido, multiplicó las declaraciones de elogio a él y sostuvo que el "antisarkozysmo es un fenómeno de la élite parisina". La que es una de las mujeres más fotografiadas del mundo, hizo confidencias con aparente humildad sobre sus kilos de más o su gusto por las telenovelas. Después que al principio del mandato de Nicolas Sarkozy se reprochó al presidente de exhibir su vida privada, Carla Bruni-Sarkozy, evitó explotar empero su celebridad, y el nacimiento de su hija Giulia en el Palacio presidencial del Elíseo, en octubre pasado, fue rodeado de una gran discreción. Carla Bruni es la acaudalada heredera de un empresario italiano y de una pianista. Sus orígenes sociales son opuestos a los de Valérie Trierweiler, de 47 años de edad, hija de un padre inválido y de una madre cajera de una pista de patinaje de provincia, en Angers (oeste de Francia). Valérie Trierweiler, que comparte oficialmente la vida del candidato socialista François Hollande desde 2007, podría aportar el "toque glamour" que le falta al candidato socialista, que se califica él mismo de "normal". El cambio de rol que significa esta campaña para Valérie Trierweiler, periodista que ha escrito sobre los políticos y los ha entrevistado durante 20 años, no es fácil. "¡Qué impacto descubrirse como primera plana en su propio periódico! Cólera de descubrir la utilización de fotos sin mi acuerdo ni sin siquiera haberme prevenido", escribió, indignada, en Twitter en marzo, después que el semanario Paris Match, para el que trabaja, publicara un artículo con el título "El as de encanto de François Hollande". Divorciada y madre de tres adolescentes, la periodista cambió de rúbrica en su trabajo y dejó de ocuparse de la actualidad política para evitar contradicciones entre su rol profesional y su papel en la campaña, en la que participó acudiendo a los mitines y dando su opinión sobre el fondo y sobre la forma, según declaró ella misma. Pese a ello, la dureza de la campaña electoral, que se agudizó entre las dos vueltas, la alcanzó hasta el punto que el propio Nicolas Sarkozy condenó los ataques contra ella, diciendo que "detestaría que le hicieran eso a Carla" Bruni, su esposa. A fines de abril, un diputado del partido de Sarkozy (UMP), Lionnel Luca, que trató de "rottweiler" en un mitin en el que profirió también insultos sexistas contra una ex secretaria de Estado de Sarkozy que llamó a votar a Hollande. Y reiteró sus declaraciones después afirmando que "es cierto que el perro rottweiler no le pide nada a nadie, en cambio, ella..." Mientras Carla Bruni conoce el rol y vive en el palacio presidencial desde hace cuatro años, Valérie Trierweiler evita evocar lo que será su vida en caso de victoria de François Hollande. "Es muy complicado anticipar", "nunca me he proyectado en el después", dijo recientemente.




