Así fueron las últimas horas de los sacerdotes asesinados en Bogotá
Los cuerpos de los religiosos serán velados este viernes en las iglesias donde prestaban su servicio y serán trasladados el sábado a Bucaramanga y Cúcuta donde serán sepultados.

Así fueron las últimas horas de los sacerdotes asesinados en Bogotá
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El miércoles en la noche fueron asesinados, en extrañas circunstancias, los sacerdotes Rafael Reátiga y Richard Piffano, en hechos ocurridos al suroccidente de Bogotá y sus cadáveres fueron hallados ayer en la madrugada. Caracol Radio reconstruyó las últimas horas de los dos religiosos
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Investigadores del CTI indicaron que la última vez que se vio al padre Reátiga fue justamente el miércoles a las 11 de la mañana, regresaba de un periodo de vacaciones y la última persona con la que conversó brevemente fue con Myriam, la mujer que desde hace tres años hace labores de servicios generales en la Catedral Jesucristo Nuestra Paz de Soacha. Minutos después se comunicó con el padre Piffano para que lo acompañará a hacer algunas diligencias personales, como recoger el vehículo de la parroquia, un Chevrolet Aveo negro comprado en 2010, que desde la semana pasada dejó en un taller por fallas mecánicas. Sin embargo, antes del encuentro con su compañero de seminario, el padre Piffano retiró, hacia las nueve de la mañana, una importante suma de dinero dejando un saldo en su cuenta de seis millones de pesos. Durante la tarde, según lo que se presume, llegaron al taller en el sur de Bogotá y cancelaron una suma cercana a los 350 mil pesos. A las 3 y 30 de la tarde una de las últimas llamadas del padre Reátiga fue a Alba Ligia, una feligrés cercana al padre y ayudante de la parroquia
Así como esta llamada, al caer la tarde, hacia las seis aproximadamente, el padre Piffano, sin dar mayores explicaciones, se comunicó con una de sus asistentes del despacho parroquial para informarle que no alcanzaría a llegar a la misa de siete que debía oficiar, sin dar mayores explicaciones. Una hora después, según los investigadores, se produjo el encierro a los religiosos. En una motocicleta de alto cilindraje dos sujetos los abordaron, uno de ellos se subió al vehículo, los obligó a desplazarse hasta la carrera 94b con calle 43sur, un sector despoblado en cercanías a un caño, límites de la localidad de Kennedy, donde el sicario le propinó dos tiros en la cabeza al padre Reátiga, quien iba conduciendo el vehículo, mientras que el padre Piffano, en su intentó por reaccionar, al momento de girar su cuerpo recibió un impacto mortal en el pecho. El agresor se llevó los celulares, el dinero en efectivo y abordó la moto que, al parecer, siempre siguió de cerca al carro, para emprender la huida. ¿Quienes eran?El padre Reátiga era el ecónomo de la Diócesis de Soacha. Nació el 25 de junio de 1975 en San Andrés (Santander), y fue ordenado sacerdote el primero de julio de 2000. Por su parte, el padre Piffano era de la Diócesis de Fontibón. Nació el 4 de febrero de 1974 en Arboledas (Norte de Santander) y también fue ordenado sacerdote en la misma fecha. Reátiga Rojas era además, desde junio 2006, párroco de la Catedral Jesucristo Nuestra Paz, de Soacha, donde vivía con Heriberto, uno de sus siete hermanos, mientras que Piffano Laguado era el párroco en la iglesia de San Juan de la Cruz desde enero de 2008, y licenciado en teología de la Pontificia Universidad Javeriana, donde cursó una especialización en bioética junto a su compañero y amigo. Así mismo era parte del Comité de Pastoral Vocacional de la Diócesis de Fontibón
La investigaciónLa principal hipótesis, de acuerdo con los indicios y la reconstrucción de los hechos que ha realizado el CTI, tiene que ver con un hurto o personal, o también a las cuentas bancarias de ambas parroquias. En la escena del crimen los investigadores hallaron las tres vainillas calibre 7.65, tomaron las huellas que dejaron como rastro los delincuentes en el carro y la ropa de los religiosos, e igualmente los recibos que tenían, tanto de los movimientos bancarios que rezalizaron, en el caso del padre Piffano, como del mantenimiento del carro, en el caso del padre Reátiga. Todo se encuentra bajo cadena de custodia. No obstante hay varios antecedentes que las autoridades tienen en cuenta, principalmente en el caso del padre Reátiga: el primero tiene que ver con un 'paseo millonario' que le hicieron algunos meses después de llegar a la parroquia, y también, aunque es un hecho más aislado, el asesinato del padre Herminio Calero, a finales de agosto de 2010, y las amenazas contra el padre Ricardo Martínez, director de la Pastoral Social de Soacha. Por otra parte la fiscal seccional que lleva el caso y los investigadores del CTI, solicitaron a Medicina Legal hacer exámenes sexológicos, para comprobar algún rastro previo de relación sexual, y pruebas de alcoholemia, que son de rigor al momento de adelantar una investigación en este tipo de crímenes. En las próximas horas, por solicitud de la Fiscalía, se levantará la reserva bancaria para conocer el estado de las cuentas de los religiosos, sus últimos movimientos bancarios, así como entrevistas en el taller donde estuvieron por última vez y develar el misterio que rodea el crimen de los sacerdotes amigos.



