Cinco obispos anglicanos quieren pasarse a Roma
Cinco obispos anglicanos dimitirán de su iglesia y se pasarán a Roma, encabezando una fuga que puede ser eventualmente masiva, informa hoy el diario The Daily Telegraph.
Cinco obispos anglicanos dimitirán de su iglesia y se pasarán a Roma, encabezando una fuga que puede ser eventualmente masiva, informa hoy el diario The Daily Telegraph
Esas defecciones se producen como consecuencia de una votación en el Sínodo General de la Iglesia Anglicana favorable a la elevación de mujeres al obispado por primera vez en este país
Un compromiso presentado por el primado anglicano, el arzobispo de Canterbury Rowan Williams, fue rechazado por quienes se oponen al nombramiento de mujeres para ese cargo jerárquico
El diario británico cita como próximos dimisionarios a los obispos de Fulham, John Broadhurst; de Richborough, Keith Newton; de Ebbsfleet, Andcrew Burnham, y dos ya jubilados: Edwin Barnes y David Silk
Los cinco están "horrorizados", según el periódico, por las reformas liberales del anglicanismo y quieren ingresar en el ordinariato proyectado por el Vaticano para acomodar a los tradicionalistas
Según el periódico, los obispos afectados cesarán en sus labores pastorales tan pronto como se anuncie oficialmente su dimisión, pero seguirán oficialmente en sus puestos hasta finales de diciembre
El periódico señala que hasta medio millar de clérigos podrían acogerse al ordinariato vaticano el próximo año, a los que podrían seguir otros
El Vaticano está creando otros ordinariatos para los tradicionalistas de Escocia, Estados Unidos, Australia y otros países anglófonos
En Estados Unidos, el factor decisivo que lleva a los tradicionalistas al Vaticano es la ordenación de obispos homosexuales y la bendición de matrimonios entre personas también del mismo sexo
Muchos anglo-católicos están pese a todo decididos a continuar siendo parte de la Iglesia de Inglaterra, animados por el propio primado anglicano, lo que significa que continuará la división dentro del anglicanismo
Consecuencia de ello es la creación de una nueva organización bautizada Sociedad de San Wilfrido y Santa Hilda, destinada a los anglo-católicos dispuestos a combatir desde dentro la ordenación episcopal de mujeres




