Opinión

¿La nueva ética nacional?

¿La nueva ética nacional?

Conozco al Dr. H. desde la infancia. Y a su familia. Fue educado en valores y con envidiables criterios éticos. Me consta; por él meto la mano al fuego. El Dr. H. trabaja actualmente en un hospital que atiende en su mayoría a gente de escasos recursos económicos, Sisben 1 y 2, hijos de campesinos que llegaron a Bogotá hace dos y tres décadas. Como “prueba” del progreso del país, me dice el Dr. H., estas personas en muchos casos terminaron el bachillerato, algunos incluso leen inglés, tienen televisor a color, usan celular y tienen acceso a Internet… "progreso". Conversando con ellos en el trabajo diario, al Dr. H. se le pasaron muchas cosas por la cabeza, y me las dejó conocer en un e-mail que hoy comparto con ustedes. Mantengo en reserva la identidad del Dr. H. para no crearle problemas en su ejercicio profesional, pero me parece valioso compartirlas. Esto me dijo el Dr. H.: “La reflexión que me hago es acerca de los valores éticos de estas personas. Sus padres tenían una moral cristiana, católica a rajatabla, iban a misa todos los domingos e incluso ni siquiera planificaron. Por pobres o creyentes se llenaron de hijos. Pero sus hijos actores de la modernidad urbana no van a misa y mucho menos creen en los curas. Entonces sus principios éticos son alimentados por la televisión y el internet. ¿Y qué se encuentran? Se encuentran en un país en el que el umbral entre lo antiético y lo ilegal desapareció. En donde lo único malo es lo tipificado en un código. Incluso si esta tipificado y no se puede demostrar, tampoco es malo. Es un país donde se puede condenar por cohecho a una sola persona porque a los demás cohechantes no les tipifica el delito o pueden zafarse de la condena. Es un país donde comprar un predio en 33 millones y subirle el precio a 3 mil millones no esta mal porque no tipifica un delito, así como no lo tipifica sentarse en una mesa con los ministros y dirigentes locales y regionales a simplemente escuchar cómo se habla de la carretera que pasa por el mencionado predio; no tipifica ningún delito. Con un incremento del patrimonio de un 10.000 por ciento: eso es ser un avezado negociante, tener olfato, ser inteligente, paisa de empuje (y usted sabe que lo malo no es ser paisa o colombiano, es confundir el empuje con lo ilegal o lo antiético). Ah, eso sí; cuando un colombiano ahorra $50.000 pesitos y lo lleva donde otra persona de empuje, es que al Colombiano le gusta la plata fácil, porque la rentabilidad es del 100 por ciento en seis meses y hay que combatir el espíritu de la plata fácil. Por eso una conducta antiética se convierte en ilegal de la noche a la mañana, porque hasta ese momento no se le había podido cerrar el negocio a don Murcia. La reflexión es esa: borramos en el país la ética y solo es malo el delito condenado. Ese es el ejemplo de nuestra sociedad a la gente de mi hospital que aun sigue creyendo que la vida les esta debiendo a sus padres y a ellos, porque aunque tengan celular e internet, de lejos nunca podrán tener lo que tienen los poderosos”. Eso dice el Dr. H. ¿ustedes qué opinan?

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