¿Qué carajos sabía Einstein de la crisis?
<p align="justify">Hace unos días el querido Alberto Piedrahíta, “El Padrino”, me abordó con un documento interesante a más no poder: consejos de Albert Einstein para los tiempos de crisis. Irresistible: qué hacer frente a la hecatombe (¿recuerdan la palabreja?) en boca de uno de los hombres más queridos por la humanidad, cuyos conocimientos (tamaña ironía) terminaron usándose para acabar con la humanidad. Pero esa es otra historia. </p>
Hace unos días el querido Alberto Piedrahíta, “El Padrino”, me abordó con un documento interesante a más no poder: consejos de Albert Einstein para los tiempos de crisis. Irresistible: qué hacer frente a la hecatombe (¿recuerdan la palabreja?) en boca de uno de los hombres más queridos por la humanidad, cuyos conocimientos (tamaña ironía) terminaron usándose para acabar con la humanidad. Pero esa es otra historia. Lo cierto es que leí el documento y, reconociendo su encanto, me generó una gran duda: ¿será esto realmente de Einstein? La verdad no me resultaba muy einsteniano pero, al fin y al cabo, ¡quién carajos soy yo para saber si un texto es o no de un genio! Confiando a medias en “El Padrino”, leí al aire el texto pero con la salvedad pública de que no estaba del todo convencido del origen. Es decir, que estaba cierto en que el origen era mi admirado Piedrahíta pero no Einstein como autor. Desde ese día, he recibido docenas de correos que me piden copia de esas palabras y, ahí tienen, sigo dudando que sean de Einstein. Pero, debo decirlo, son un buen ejercicio de fortaleza frente a la adversidad y, solo por eso, aunque Einstein no las haya escrito (fijo que no), las comparto aquí con los oyentes. Albert Einstein según Albert Piedrahíta: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”. ¿Albert Einstein… Piedrahíta?



