El tiempo permite el trabajo de los bomberos y el regreso de los desplazados en Australia
Los equipos de bomberos, formado por 4.000 profesionales de Victoria y de otras partes de Australia y de países amigos, combatieron hoy doce focos fuera de control.
Los bomberos ponen coto hoy a los incendios en Australia favorecidos por el tiempo, mientras los evacuados encuentran a su regreso casas derruidas, coches quemados en las calles y tierra negra y ceniza por doquier. Siete días han pasado desde que comenzaron los incendios en el estado sureño de Victoria y la lista de muertos llega a 181, los desaparecidos suman 50, los edificios destruidos totalizan 1.834 y el terreno arrasado, principalmente bosques, ocupa un área de 4.130 kilómetros cuadrados. Los equipos de bomberos, formado por 4.000 profesionales de Victoria y de otras partes de Australia y de países amigos, combatieron hoy doce focos fuera de control y ninguno representaba una amenaza directa para población alguna. Los seis frentes que más preocupan a las autoridades están al norte y al este de Melbourne, la capital del estado, y son los de Kinglake, Yea-Murrindindi, Maroondah-Yarra, Bunyip, Churchill y Beechworth-Murmungee. El subdirector del Servicios de Bomberos, Geoff Conway, señaló que este tiempo favorable, que se prolongará durante el domingo, permite consolidar las líneas de contención y avanzar en la extinción de las llamas, tarea que origina una gran humareda insana para la población. Humo y ceniza han aparecido arrastrados por vientos del nordeste sobre Melbourne, donde habitan 3,8 millones de personas, y las autoridades alertaron a la ciudadanía del peligro que supone para la salud de mayores, niños y gente con problemas respiratorios. El número de personas desplazadas, 7.000 llegó a acoger la Cruz Roja, ha comenzado a descender con la apertura de algunas poblaciones afectadas. La Policía australiana reabrió hoy el pueblo de Marysville, uno de los más dañados y que ha perdido el 80 por ciento de sus construcciones, a unos 100 kilómetros al nordeste de Melbourne. "Yo deseo ir y verlo. No pretendo emocionarme pero igual no lo puedo evitar en el autocar con todas las otras personas emocionadas", declaró Mónica Raymond, quien perdió su casa en las llamas y que ha visto en imágenes que su antes bonito pueblito de montaña se ha transformado en un pueblo fantasma cubierto de ceniza. Marysville llevaba cerrado desde el sábado pasado, primero por las llamas, después por las operaciones de los bomberos y por último por la investigación policial que catalogó el lugar como escena de un crimen, porque se sospechaba que el fuego fue provocado. Los equipos de rescate hallaron 15 cadáveres en Marysville, pero temen que hayan muerto hasta 100 de los 519 habitantes. Las autoridades han prohibido a los que regresan tomar fotografías y deambular por las calles o entrar en los solares quemados. La localidad de Flowerdale también comienza a abrirse al exterior después de haber pasado la mayor parte de los últimos siete días sin agua, electricidad y teléfono. En general, el gobierno regional quiere que se produzca un regreso lo menos traumático posible, por lo que ha solicitado a periodistas y curiosos que den un poco de espacio, que no merodeen y que permitan a los habitantes que recobren el pulso de la normalidad. Los servicios de urgencia también instaron a evitar en lo posible el tránsito rodado por las carreteras que llegan hasta las poblaciones afectadas, para facilitar el traslado de ayuda. Los incendios, algunos provocados, comenzaron el 7 de febrero cuando la región meridional de Australia llevaba dos semanas bajo una ola de calor sin precedentes. La Policía acusó el viernes pasado a una persona de haber provocado el fuego que consumió la localidad de Churchill y que mató a 21 personas




