Semana de vacaciones: ¿A quién le encargamos los niños?
Los estudiantes de escuelas y colegios que pertenecen al Calendario A tendrán descanso de 10 días, que se inicia en la tarde del viernes 3 de octubre, para regresar el martes 14 de octubre, después de un puente feriado. Mientras tanto, los padres seguirán trabajando. Entonces, ¿qué hacer con los menores? Denos un consejo.
Se acerca una larga semana de vacaciones escolares que, como diría una frase popular, “es más atravesada que la iglesia de Vélez”. Los estudiantes de escuelas y colegios que pertenecen al Calendario A tendrán descanso de 10 días, que se inicia en la tarde del viernes 3 de octubre, para regresar el martes 14 de octubre, después de un puente feriado. Los niños y jóvenes están felices, porque tendrán 10 días sin clases, sin cargas académicas, sin el rigor de los profesores y sin mayores controles, léase bien: “sin mayores controles”. Y digo “sin mayores controles” porque los padres no tienen vacaciones, tendrán que seguir en sus habituales sitios de trabajo, en ocasiones sin saber que harán sus hijos, especialmente los más inquietos, los más indisciplinados. Quien impulsó la absurda semana de vacaciones como una norma de obligatorio cumplimiento, argumentó que se pretende fomentar el turismo, que por esta época del año es muy escaso. Pero, ¿sí pensó en los padres de familia, o en la seguridad de sus hijos? Creo que no: en primer lugar, en estas épocas de crisis no es que haya mucho dinero para hacer turismo; en segundo lugar, los padres no podemos irnos de turistas porque debemos trabajar; en tercer lugar, en estos tiempos tan inseguros, no es bueno mandar a los hijos de viaje, sin ningún tipo de control. La prueba es que los empresarios del turismo, las empresas transportadoras y todos aquellos que viven de las vacaciones de los demás, no han contemplado la semana como temporada alta y, por el contrario, se advierten muchas promociones porque temen que no haya oleadas de viajeros. Frente a esta dura realidad, los padres nos estamos preguntando: Entonces, ¿a quién le encargamos los niños? La respuesta no la encontramos, pues el Estado tampoco programó actividades especiales dirigidas a los menores, mientras sus padres siguen cumpliendo con sus obligaciones. Así, miles y miles de niños y adolescentes quedarán varios días a la deriva, entre otras cosas porque los hijos mayores, es decir, los estudiantes de universidad, tampoco tendrán vacaciones. Entonces, ¿qué hacer con los menores? Denos un consejo
Por Luis Enrique RodríguezJefe de Redacción - Editor de Ciudades




