Italia arremete contra los inmigrantes ilegales
Una serie de redadas coordinadas por todo el país concluye con 118 expulsiones y 300 arrestos
La policía italiana ha finalizado hoy una operación policial por todo el país contra "el crimen y la inmigración clandestina", según informa la prensa italiana. El despliegue, iniciado el pasado 7 de mayo en nueve de las 15 regiones administrativas, ha dado como resultado 383 arrestos, de los que la prensa informa que 268 son extranjeros. Los otros 105 serían italianos. Como resultado, se ha dispuesto la expulsión de 118 personas: 53 han sido acompañadas a la frontera y 65 han sido llevadas a centros de estancia temporal. Las televisiones han mostrado a la policía metiendo a varios hombres gitanos en furgones. Los agentes se han incautado de siete kilos de cocaína, 360 gramos de heroína y 11,44 kilos de cannabis. 92 de los detenidos han sido acusados de reventa de objetos ilegales, 111 de permitir la inmigración clandestina, tres de proxenetismo y 177 de robos y tirones. La policía ha realizado la mayoría de los arrestos durante la noche y en lugares de reunión habituales de los detenidos, que fueron vigilados en una primera fase de la investigación. Un campamento gitano en Roma, considerado un lugar preocupante por la población, fue registrado por la policía. Algunos campamentos ilegales de gitanos en Nápoles han tenido que ser evacuados después de que algunos ciudadanos intentaran prenderles fuego tras un incidente en que una chica gitana de 17 años fue acusada de intentar robar un bebé. Papa dice el grave problema de la reagrupación familiar para los inmigrantes El papa Benedicto XVI destacó hoy el grave problema de la reagrupación familiar para los inmigrantes e invitó a la "acogida" a los países receptores durante su discurso a los miembros del Pontificio consejo de la pastoral para la Inmigración. Durante su mensaje, el Papa recordó su reciente visita a Estados Unidos, durante la cual realizó un llamamiento para que las autoridades de este país "continuasen su compromiso de acogida hacia las personas que llegan allí, en general, desde países pobres". Asimismo, explicó que también durante esta visita hizo hincapié en "el grave problema de la reagrupación familiar" para estos inmigrantes. Benedicto XVI instó entonces a defender con "valor y paciencia" a la familia, también la emigrante, ya que representa desde la infancia el lugar donde aprender "la gramática de los valores humanos y morales y a hacer buen uso de la libertad y la verdad", y lamentó que no suceda en el caso de muchas familias que viven disgregadas debido al fenómeno de la inmigración. El Pontífice indicó también la necesidad de que los inmigrantes católicos puedan celebrar misa en sus nuevos países de residencia




