España se vuelca en la Semana Santa, entre lo sacro y lo profano
Decenas de miles de personas se vuelcan estos días en España en la celebración de la Semana Santa, que se vive entre lo sacro y lo profano, entre la fuerza que mantiene la tradición religiosa y el disfrute del ocio y las vacaciones.
Decenas de miles de personas se vuelcan estos días en España en la celebración de la Semana Santa, que se vive entre lo sacro y lo profano, entre la fuerza que mantiene la tradición religiosa y el disfrute del ocio y las vacaciones. En toda la geografía española se siente la fuerza de la tradición cristiana, en un momento en que las procesiones de Semana Santa viven un momento de auge, como actos de catarsis colectiva de una sociedad que busca, más que nunca, lo sagrado y lo misterioso. Así lo afirma al menos el antropólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Manuel Mandianes, quien compara el efecto de las procesiones con el de "todo gran espectáculo de masas", el de liberación "de las angustias de la vida moderna". Es algo que se vive tanto en medio del fervor "barroco" de los pasos de Andalucía, en el sentimiento contenido de las procesiones del silencio de Castilla o durante las explosiones de violencia y sufrimiento, como las de los fieles que se golpean la espalda o el Vía Crucis de los Empalaos de Valverde de la Vera, en Extremadura. "Se equivocaban quienes preconizaban la secularización total en este siglo", advierte el antropólogo: "el hombre tiene una necesidad inexplicable de lo sagrado" y tras una época en la que se impuso una ciencia que marginaba a lo religioso, hoy resurge lo sacro. En este contexto, la Semana Santa se vive con actos tan asociados a estas fechas como la "Madrugá" de Sevilla, que terminó hoy con la entrada en sus templos de las tres hermandades más populares: las de las Esperanzas Macarena y Trianera, y el Cristo de los Gitanos. Los pasos de las tres hermandades más multitudinarias de la Semana Santa sevillana comenzaron al amanecer el regreso a sus barrios desde la Catedral y lo completaron en una mañana primaveral y radiante de sol, en presencia de miles de personas. Buen tiempo que no acompañó a los fieles de otra de los principales exponente de la Semana Santa, en su versión castellana. En Zamora, la iglesia de Santa María la Nueva tuvo que ser desalojada ayer después de que el fuerte viento rompiera unas vidrieras del ábside del templo cuando en su interior numerosos cofrades de la Vera Cruz se preparaban para desfilar en procesión. La Semana Santa tiene este año una vertiente interconfesional en la ciudad norteafricana de Melilla, donde se recuerda a Cristo, pero también a los ciudadanos musulmanes y judíos. En esa ciudad, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío liberó a un preso de religión musulmana, en una procesión que coincidió con la celebración del aniversario del nacimiento del profeta Mahoma. El calendario une en 2008 las celebraciones de las dos comunidades religiosas más importantes de Melilla, a las que se suma también la comunidad judía melillense con la festividad del Purim. Volvieron asimismo a su cita etílica y festiva con la Semana Santa las procesiones que mezclan lo religioso y lo carnavalesco. En Cuenca, cerca de 2.000 "turbos" simularon insultar a Jesús haciendo ruido en la procesión Camino del Calvario de la Semana Santa de Cuenca, que representa a las multitudes que insultaban e increpaban a Cristo cuando iba camino de su crucifixión. Con alguna copa de más, los "turbos" no manifiestan sus burlas e insultos con palabras, sino tañendo tambores debidamente enlutados y clarines destemplados con sordina. En León, miles de personas acudieron al "Entierro de Genarín", acto pagano en honor a un borrachín que murió el Jueves Santo de 1929 atropellado por un camión de la basura cuando hacía sus necesidades y a quien este año se le atribuyó el "milagro" de que José Luis Rodríguez Zapatero ganara las elecciones del 9-M. Un total de 7.000 personas, según la organización, participaron esta madrugada en este acto, en el que se rinde homenaje a este hombre, un pellejero, amante del orujo, de las prostitutas, del mus y de la garrafina, que murió atropellado en León la noche del Jueves Santo por el primer camión de la basura de la ciudad. La Cofradía del Santo Padre Genarín es una hermandad de la que cada año pasan a formar parte decenas de personas después de superar el trámite de ser bautizados con orujo mientras asumen el compromiso de difundir las costumbres y la memoria del fallecido. Uno de estos "devotos" fue precisamente Zapatero, que fue bautizado con orujo en su juventud y participó en este acto pagano que sirve como contrapunto de los actos religiosos.




