Papa presenta su segunda encíclica "Spe salvi" y dice que habrá Juicio Final
El Papa afirmó en su segunda encíclica "Spe salvi", presentada hoy y en la que ofrece un horizonte de esperanza a la humanidad, que la vida no acaba en el vacío, que el marxismo ha dejado una destrucción desoladora y que habrá un Juicio de Dios, "que es nuestro consuelo y esperanza".
El Papa afirmó en su segunda encíclica "Spe salvi", presentada hoy y en la que ofrece un horizonte de esperanza a la humanidad, que la vida no acaba en el vacío, que el marxismo ha dejado una destrucción desoladora y que habrá un Juicio de Dios, "que es nuestro consuelo y esperanza". Benedicto XVI subrayó en el texto la doctrina sobre la existencia del purgatorio y del infierno, pero precisó que si el Juicio Final fuera "pura justicia, podría ser al final sólo un motivo de temor" para los hombres y que "sin embargo la gracia nos permite esperar y encaminarnos llenos de confianza al encuentro con el Juez". La encíclica, carta solemne que dirige el Papa a los obispos y fieles católicos del mundo, está dividida en ocho partes y consta de 77 páginas. Las partes son "La fe es esperanza", "El concepto de esperanza basado en la fe del Nuevo Testamento y en la Iglesia primitiva", "La vida eterna", "¿Es individualista la esperanza cristiana?", "La transformación de la fe-esperanza cristiana en el tiempo moderno", "La verdadera fisonomía de la esperanza cristiana", "Lugares de aprendizaje y de ejercicio de la esperanza" y "María estrella de la esperanza". Los "Lugares de aprendizaje y de ejercicio de la esperanza" los divide en tres: la oración, actuar y sufrir y el Juicio de Dios. Sobre el Juicio de Dios (el juicio final), el Papa escribió que la fe en ese juicio es "ante todo y sobre todo" esperanza y reitera que "existe la resurrección de la carne, existe una justicia y existe la revocación del sufrimiento pasado". Según el Pontífice, es "imposible" que la "injusticia" de la historia sea la última palabra. "Dios es justicia y crea justicia. Este es nuestro consuelo y nuestra esperanza. Pero su justicia también está en la gracia", destacó el Papa, que advirtió que la gracia "no excluye la justicia". Benedicto XVI aseguró que "al final, en el banquete eterno los malvados no se sentarán indistintamente en la mesa junto a las víctimas, como si no hubiera pasado nada". Benedicto XVI comenzó su segunda encíclica con el pasaje de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos "en la esperanza fuimos salvados" y afirma que lo que distingue a los cristianos es que saben que su vida "no acaba en el vacío". "El Evangelio no es sólo una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera, una vida nueva", escribió el Obispo de Roma. El Papa Ratzinger aseguró que Jesús no trajo al mundo un mensaje "socio-revolucionario" como el de Espartaco y que tampoco fue "un combatiente por una liberación política" como Barrabás, sino que dio algo mucho mayor: "el encuentro con el Dios vivo, con una esperanza más fuerte que los sufrimiento de la esclavitud y que por ello transforma desde dentro la vida y el mundo". El Pontífice agregó que Cristo hace verdaderamente libre al hombre y que no somos esclavos del universo ni de las leyes y casualidad de la materia. "No son los elementos del cosmos lo que gobiernan el mundo y el hombre, sino que es un Dios personal quien gobierna las estrellas, es decir el universo. Somos libres porque el cielo no está vacío, porque el Señor del universo es Dios que en Jesús se ha revelado como Amor", subrayó. Tras hacer un recorrido por la historia, el Papa señaló que hay dos etapas de "concreción política" de la esperanza: la Revolución Francesa, "que consideró la razón y la libertad como estrella-guía que se debía seguir en el camino de la esperanza" y la marxista. Según el Papa, el "error fundamental" de Marx fue "olvidar al hombre y su libertad". "(Marx) creyó que una vez solucionada la economía todo quedaría solucionado. Su error es el materialismo", aseguró el Pontífice, que agregó que el hombre necesita a Dios y que de lo contrario queda sin esperanza. En la reflexión sobre el marxismo, el Papa reconoció que "con precisión puntual, aunque de modo unilateral y parcial, Marx describió la situación de su tiempo y con gran capacidad analítica ilustró los caminos hacia la revolución. Preguntado el cardenal Georges Cottier -que junto al purpurado Albert Vanhoye fueron los encargados de presentar el texto- si ello significa un "reconocimiento" del Papa hacia Marx, contestó que "es casi un elogio, que demuestra la gran importancia" que el Pontífice da al movimiento obrero. Benedicto XVI aseguró que el hombre nunca puede ser redimido solamente desde el exterior y que quien promete el mundo mejor "que duraría irrevocablemente para siempre" hace una "falsa promesa". A este respecto agregó que también se equivocan los que creen que la ciencia puede redimir al hombre, ya que eso solo lo puede hacer Dios, "que redime por amor". La ciencia, según el Papa, también puede destruir al hombre y al mundo. Spe Salvi" es la segunda encíclica del Papa, después de "Deus caritas est" (Dios es amor), de 2006. El Pontífice comenzó a prepararla la pasada Pascua y la prosiguió durante el verano, precisó hoy el portavoz vaticano, Federico Lombardi, que subrayó que ha salido del puño y letra de Benedicto XVI.




