El Papa precisó que el cristianismo no es una religión europea
El papa Benedicto XVI precisó hoy que el cristianismo no es exclusivamente una religión europea, como a menudo se cree, pues sus raíces están en Jerusalén y se difundió por igual en Oriente y Occidente.
El papa Benedicto XVI precisó hoy que el cristianismo no es exclusivamente una religión europea, como a menudo se cree, pues sus raíces están en Jerusalén y se difundió por igual en Oriente y Occidente. Así lo explicó el Papa durante la catequesis de la audiencia general de los miércoles, que dedicó a la figura de San Efrén, teólogo del Siglo IV. "Hoy a menudo se piensa que el cristianismo es un religión europea que después ha exportado la cultura europea a otros países, pero la realidad es mucho más complicada y compleja", afirmó el Pontífice. Y explicó, que no es así porque "la raíz de la religión cristiana se encuentra en Jerusalén, en el Antiguo Testamento" y la expansión del cristianismo en los primeros siglos ha ido igualmente hacia Occidente que a Oriente. En Occidente, agregó el Papa, llegó al mundo griego-latino del que nació la cultura europea, y hacía Oriente, desde Persia hasta India, "donde se ha creado un cristianismo de una cultura diferente, con los idiomas semíticos y con una propia expresión e identidad cultural". El Pontífice habló así de una "multiforme cultura de la única fe cristiana desde sus inicios", como representan las figuras del persa Afraates, del que habló el pasado miércoles o de San Efrén, de origen sirio, a quien hoy dedicó la catequesis. De San Efrén, Benedicto XVI destacó que fue el más grande de los padres siriacos y el poeta más renombrado de la época patrística. En sus escritos San Efren destacaba que "nada en la creación está aislado, pues el mundo junto a las Escrituras son la Biblia de Dios" y que "usando de manera equivocada la libertad, el hombre destruye el orden del cosmos", añadió el Papa. Asimismo, Benedicto XVI explicó que para San Efrén "la presencia de Jesús en el seno de María le llevó a considerar la altísima dignidad y el papel fundamental de la mujer, hablando siempre con ella con sensibilidad y respeto". Además, en los textos de Efrén, aseguró el Papa, "se encuentran ya las dimensiones humana y divina del misterio de la redención anticipando así el fondo teológico y hasta el mismo lenguaje de las grandes definiciones cristológicas de los Concilios del Siglo V".




