Atentados en Irak dejan 93 muertos
Un día después de la ejecución de dos de los colaboradores de Sadam Husein y mientras se debate el nuevo plan de seguridad de Estados Unidos, 93 personas han perdido la vida en cinco atentados perpetrados en la capital iraquí.
Un día después de la ejecución de dos de los colaboradores de Sadam Husein y mientras se debate el nuevo plan de seguridad de Estados Unidos, 93 personas han perdido la vida en cinco atentados perpetrados en la capital iraquí. El ataque más sangriento tuvo como objetivo la Universidad de Al Mustansariya, en el este de Bagdad. Al menos sesenta personas murieron y 110 resultaron heridas en un doble atentado que rompió la tranquilidad del campus universitario. Según fuentes policiales, primero explotó un coche-bomba que se encontraba aparcado y cinco minutos después un suicida con un cinturón de explosivos se inmoló en la puerta trasera de la Universidad. Las fuentes explicaron a Efe que las explosiones ocurrieron cuando los estudiantes salían de la universidad. Entre los heridos hay, además de estudiantes, profesores, miembros de la seguridad del campus y civiles que se encontraban en el lugar en el momento de los hechos. Otras diez personas perdieron la vida y otras siete resultaron heridas cuando un grupo de hombres armados con metralletas dispararon indiscriminadamente contra la gente que hacía sus compras en un mercado popular. Según aseguraron las fuentes a Efe, los atacantes perpetraron el ataque desde dos motocicletas y un microbús en marcha, mientras atravesaban el mercado Al Bunuq. Horas antes, una bomba colocada en un minibús en el barrio chií de Ciudad Sadr, en el este de la capital, dejó al menos cuatro muertos y once heridos. Otras quince personas fallecieron y decenas más resultaron heridas por la explosión de dos artefactos en una mezquita de un barrio suní, en el centro de Bagdad. Además, cuatro civiles perdieron la vida y diez resultaron heridos por el estallido de otro artefacto explosivo, también, en el centro de la capital, según fuentes de la policía iraquí. Los ataques se producen un día después de que el hermanastro de Sadam Husein, Barzán al Tikriti, y el juez Awad al Bandar, altos cargos del anterior régimen iraquí fueran ejecutados por su implicación en la muerte de 148 chiíes de la aldea de Duyail en 1983. Los dos antiguos colaboradores del ex presidente iraquí fueron condenados a muerte junto con Sadam, ejecutado el 30 de diciembre, el pasado 5 de noviembre. Al Tikriti era jefe de los servicios de espionaje, mientras que Al Bandar presidía el tribunal que juzgó y condenó a muerte en un juicio sumarísimo a los 148 chiíes por su supuesta implicación en un atentado fallido contra Sadam Husein. Hoy también, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, llamó a todas las milicias y organizaciones armadas a deponer las armas y respetar las leyes del Estado, si quieren evitar "los golpes militares" que espera lanzar contra estos grupos. En un comunicado emitido por la oficina presidencial, Maliki asegura que activará un nuevo plan de seguridad que "se mantendrá alejado de intromisiones políticas y se concentrará contra los que infringen la ley". Asimismo, aseguró que la estrategia presentada el pasado día 10 por Washington para Irak "va por el camino que había pensado el Gobierno iraquí", y se mostró optimista ante el nuevo plan de seguridad para Bagdad que entrará en vigor en los próximos días. "Quien no quiera exponerse a los golpes militares debe entregarse al Gobierno y someterse a las leyes", dice la nota. Entre los ataques y el anuncio de un nuevo plan, que pretende como todos los anteriores devolver la seguridad al país, la ONU ha hecho público un informe en el que asegura que 34.452 civiles iraquíes murieron el año pasado por la violencia en Irak.




