La ONU pide 3.900 millones de dólares para las crisis humanitarias en el 2007
La ONU solicitó hoy a la comunidad de donantes 3.900 millones de dólares para el próximo año para asistir en materia humanitaria a 27 millones de personas afectadas por conflictos y calamidades en todo el mundo.
La ONU solicitó hoy a la comunidad de donantes 3.900 millones de dólares para el próximo año para asistir en materia humanitaria a 27 millones de personas afectadas por conflictos y calamidades en todo el mundo. El llamamiento fue realizado por el secretario general, Kofi Annan, quien destacó que estos millones de personas, que proceden de 29 países del mundo, "no piden limosna, sino que se les tienda la mano". "Espero que una vez más, respondamos, no con compasión, sino con asistencia práctica", señaló Annan. La suma servirá para atender las necesidades más básicas en 29 de países, entre ellos la crisis de Sudán, República Democrática del Congo, los territorios palestinos ocupados, Uganda, Somalia, Zimbabue, Chad, Burundi, Costa de Marfil y las naciones de Africa Occidental y de los Grandes Lagos. El país que recibirá más asistencia será Sudán, con 1.220 millones de dólares, seguido de República Democrática del Congo, con 687 millones y los territorios palestinos, con 454 millones. "La asistencia que pedimos de 3.900 millones de dólares es para ayuda humanitaria básica y protección, y aproximadamente equivale al mismo precio que dos tazas de café por cada ciudadano en los países ricos del mundo", señaló Annan. El máximo responsable de la ONU resaltó el éxito de algunos programas auspiciados por las donaciones anuales de la comunidad internacional, que ahora están complementados con el recién creado Fondo Central para Respuestas de Emergencia. "En Somalia, las aportaciones de los donantes el año pasado permitieron el tratamiento médico a 11.000 niños desnutridos, acceso a la escuela a 63.000 estudiantes y el almuerzo escolar a 18.000 alumnos", indicó. Annan, de origen ghanés, indicó que el continente africano es el más necesitado, y que las contribuciones al llamamiento realizadas por los países ricos en el último año "hicieron una diferencia notable". "Con vuestra ayuda, mis conciudadanos africanos transforman su desespero en esperanza y ayuda a curar su odio. Son emprendedores y fuertes, y merecen nuestro apoyo continuo", afirmó. Recordó que éste es su último llamamiento como secretario general de la ONU, ya que abandona su cargo a finales de diciembre, después de 10 años de mandato, y pidió generosidad. "En la última década, mis representantes o yo, hemos pedido fondos para los programas de asistencia humanitaria y protección. Y cada año, debo admitir, me he quedado consternado ante el hecho de que los donantes han aportado solamente dos terceras partes de la suma requerida", señaló Annan. En este sentido, alentó a la comunidad internacional a impedir que fracasen o paralicen muchos programas planificados por las agencias de la ONU por la falta de fondos. En el llamamiento también estuvo presente el subsecretario para Asuntos Humanitarios de la ONU, Jan Egeland, quien que el "mundo va mejor", si se tiene en cuenta que la suma solicitada este año es inferior a los 4.700 millones que solicitaron en el 2006. Alertó, sin embargo, que en el ejercicio pasado sólo se recaudó un 63 por ciento de los fondos requeridos, es decir, 3.000 millones de dólares, que procedieron de 65 países. Según dijo, el mayor donante es Suecia, que aporta el 0,7 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB) para ayuda humanitaria, y lamentó que los demás países estén muy por detrás. "Las aportaciones de Suecia representan 10 veces más que el promedio per capita que aportan las otras naciones industrializadas. Sólo estamos pidiendo un mínimo de generosidad", afirmó. Egeland indicó que la mayoría de los programas que llevan a cabo las agencias de la ONU y organizaciones no gubernamentales (ONG) asociadas van destinados cubre necesidades en materia de salubridad, salud, educación y vivienda. Al llamamiento también se sumó la princesa de Jordania, Haya Bint Al Hussein, que ejerce desde octubre del año pasado de embajadora de Buena Voluntad para el Programa Mundial de Alimentos (PMA). "Lo que estamos pidiendo hoy es hacer una diferencia entre la vida y la muerte (...) El hambre y la malnutrición producen más muertes que el Sida, la tuberculosis y la malaria en su conjunto", indicó.




