El Papa defiende el "sí quiero" para toda la vida
El Papa afirmó hoy que el matrimonio entre un hombre y una mujer está siendo progresivamente ofuscado y que ante la cultura materialista que vivimos resulta cada vez más difícil a los jóvenes casarse y tener hijos y que por ello es necesario ayudarles a darse el sí definitivo.
El Papa afirmó hoy que el matrimonio entre un hombre y una mujer está siendo progresivamente ofuscado y que ante la cultura materialista que vivimos resulta cada vez más difícil a los jóvenes casarse y tener hijos y que por ello es necesario ayudarles a darse el sí definitivo. Benedicto XVI hizo estas manifestaciones en el discurso que dirigió a un grupo de obispos alemanes presentes en el Vaticano en visita "ad limina apostolorum", la que están obligados a realizar los prelados de todo el mundo cada cinco años al Papa. En un largo discurso, el Papa puso el acento sobre todo en la juventud, el matrimonio y la familia. De los jóvenes dijo que viven en una cultura secularizada, orientada totalmente al materialismo, "en la que Dios no está presente", pero que según se ha podido comprobar en las diferentes jornadas mundiales de la juventud y otras citas los jóvenes "esperan a Dios". Del matrimonio y la familia afirmó que el primero, "como está establecido en la creación y del que nos habla la Biblia", es decir entre un hombre y una mujer, "está siendo progresivamente ofuscado". Benedicto XVI denunció que el hombre intenta construir un mundo nuevo a su alrededor "y definirse como le guste, en virtud una libertad vacía y así los pilares en los que apoya su existencia y la de la sociedad comienzan a tambalearse". "Para los jóvenes es difícil unirse definitivamente, tienen miedo de la unión para siempre, que les parece irrealizable y opuesta a su libertad. De esa manera resulta cada vez más difícil tener hijos y ofrecerles ese espacio de duradero de crecimiento y de maduración que sólo la familia basada en el matrimonio puede ofrecer", manifestó el Papa. Benedicto XVI agregó que ante esta situación es muy importante ayudar a los jóvenes a que se den el "sí definitivo", que no está en contradicción -subrayó- con la libertad. El Pontífice señaló también que "en la paciencia de estar juntos para toda la vida el amor conyugal alcanza su verdadera madurez" y que "en ese ambiente de amor para toda la vida los hijos aprenden a vivir y a amar".




