Un ritual muy preciso para los funerales de Juan Pablo II
Los funerales de Juan Pablo II durarán tres horas y seguirán un ritual preciso cuyo punto culminante será la misa concelebrada ante la basílica de San Pedro por los cardenales y los patriarcas de las Iglesias orientales (vinculadas al Vaticano), y presidida por el cardenal Joseph Ratzinger
Los funerales de Juan Pablo II durarán tres horas y seguirán un ritual preciso cuyo punto culminante será la misa concelebrada ante la basílica de San Pedro por los cardenales y los patriarcas de las Iglesias orientales (vinculadas al Vaticano), y presidida por el cardenal Joseph Ratzinger. La misa se celebrará en presencia de más de 2.000 personalidades del mundo entero, jefes de Estado y de gobierno, embajadores, ministros, responsables de instituciones internacionales, miembros de Casas Reales, representantes religiosos y ante cientos de miles de fieles congregados en la plaza San Pedro y en varios lugares de Roma que la seguirán por pantallas gigantes. Antes, una primera celebración llamada de la "deposición", tendrá lugar en la basílica bajo la presidencia del cardenal camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo. El cuerpo de Juan Pablo II, que reposa desde el domingo en la basílica vaticana, habrá sido colocado en un ataúd de ciprés, con el rostro cubierto con un velo de seda blanca, y una bolsa con las medallas del Vaticano colocadas junto a él. El ataúd habrá sido cerrado en presencia de los principales prelados de la Curia y luego llevado hasta el altar instalado en el atrio de la basílica. La misa comienza con los salmos (cánticos) y la "liturgia de la palabra", lectura del Evangelio, y luego la homilía (discurso) del cardenal Ratzinger. A continuación se pronunciará la "plegaria universal" en varias lenguas por "el difunto Papa", "la Iglesia santa de Dios", "los pueblos de todas las naciones", "el alma de los pontífices romanos difuntos" y los presentes. Luego se celebrará la liturgia Eucarística, que conmemora la Ultima Cena de Cristo y termina en la comunión, repartida por cientos de sacerdotes, seguida del rito de "la última recomendación y del adiós", una plegaria recitada por el colegio de los cardenales frente al féretro, y que termina con una oración silenciosa. La misa continúa con la "letanía de los santos" a los que se encomienda el alma de Juan Pablo II. Siguen la "súplica" de la Iglesia romana (de la que el Papa es el obispo titular) pronunciada por el cardenal Camillo Ruini, vicario de Roma, y la de las Iglesias orientales, según el rito bizantino. La misa termina con una oración del cardenal Ratzinger pidiendo a Dios que conceda "a la Iglesia, privada de su pastor, el consuelo de la fe y de la esperanza". Una tercera y última parte de los funerales se celebrará en la cripta de la basílica, donde el féretro de Juan Pablo II será llevado en procesión. Esta celebración será nuevamente presidida por el cardenal camarlengo, en presencia de los principales prelados de la Curia, del cardenal Ruini y de los allegados al Pontífice. Terminará con el entierro del ataúd, que será colocado dentro de otro de zinc y de un tercero de roble.




