Pantallas gigantes, lágrimas y ovaciones en la plaza de San Pedro
Decenas de miles de fieles y curiosos se congregaron esta noche en la Plaza de San Pedro en una vigilia por el alma del papa Juan Pablo II, que se cerró entre lágrimas y ovaciones
Decenas de miles de fieles y curiosos se congregaron esta noche en la Plaza de San Pedro en una vigilia por el alma del papa Juan Pablo II, que se cerró entre lágrimas y ovaciones. El arzobispo argentino Leonardo Sandri, sustituto de la Secretaría de Estado vaticana, dirigió la vigilia, en la que participó activamente una masa de gente de toda edad y en la que se veían bastantes grupos de jóvenes. El suelo, las farolas, las fuentes y hasta la base del obelisco de la Plaza de San Pedro estaban llenos de velas, entre las que sobresalían ramos de flores o incluso solitarias rosas rojas, en señal de respeto, recuerdo y fidelidad al difunto Papa, cuya vida se extinguió a las 21.37 horas (19.37 GMT) del sábado. Si durante la tarde del sábado, cuando aún no había fallecido el Pontífice, la gente que se congregaba en la Plaza de San Pedro, era bastante receptiva a las preguntas de la prensa, el ambiente cambió notablemente una vez conocido el óbito. Lo que por la tarde era un rumor sordo de conversaciones en voz baja, por la noche era un silencio casi absoluto que sólo se rompía por los rezos y los cánticos con los que se celebraba la vigilia, y con muy pocas ganas por parte de los congregados a hacer declaraciones a la prensa, dado que estaban concentrados en sus plegarias. Dos chicas de la ciudad guatemalteca de Quetzaltenango expresaron a EFE su tristeza por el fallecimiento de Juan Pablo II. "Sentimos un dolor tremendo por su pérdida. El Papa nos ha inculcado y nos ha enseñado tantas cosas, como el respeto y el amor por la paz", dijeron las jóvenes, que portaban una pequeña bandera de Guatemala. Esa bandera era una de las muchas que se podían ver en la plaza, en la que no podían faltar también otras con los colores de Polonia, España, o de países latinoamericanos, como Colombia, Venezuela, México, e incluso de naciones tan exóticas y de en apariencia muy exigua población católica como Sri Lanka. En medio de la Plaza, casi al lado del Obelisco, un grupo de muchachos acaba de llegar de Madrid únicamente para asistir a la despedida del Papa, de cuyo fallecimiento se enteraron nada más descender del avión. Una joven mexicana comentó que sentía "un vacío" por la muerte del Pontífice y dijo que "es como cuando uno se queda huérfano; pierde el referente del padre". "Este Papa ha sido capital, por la autoridad con que ha llevado sus principios y su autenticidad. Habrá quien le tilde de conservador, pero ese conservadurismo formaba parte de su misma autenticidad", manifestó la joven mexicana. "El Papa era como un abuelito, como un guía que te marcaba la pauta. Era un punto de referencia, en temas como la defensa de la vida, el rechazo al aborto o a la eutanasia. Era un ejemplo a seguir", indicó, por su parte, un joven venezolano, que se cubría con una bandera de su país a modo de capa. "Eres el más bello de los hijos de Adán", citando el salmo 44, se podía leer en una pancarta que portaban dos jóvenes que se situaron justo en el centro de la Plaza de San Pedro, donde el frío y la humedad de la noche romana no parecían arredrar a los asistentes a la vigilia, muchos de ellos equipados con mantas y sacos de dormir. Unos chicos españoles que estudian en Roma declararon que se habían desplazado a San Pedro "más que nada por curiosidad; por vivir de cerca un momento histórico, pues, en realidad, su mensaje nos parecía demasiado conservador, aunque no se puede negar que era coherente". En medio de la ceremonia y tras interpretarse una vieja canción hebrea por la paz, el cardenal Sandri pide a los fieles un aplauso como homenaje al Papa. La ovación se prolongaría durante casi diez minutos y tras ella, el purpurado gritó un sentido "Viva el Papa", que fue coreado por la multitud, muchos de cuyos miembros tenían los ojos cubiertos de lágrimas. Una vez cantados el Padrenuestro y el "Salve, Regina", se dio por concluida oficialmente la ceremonia al tiempo que se convocaba a los fieles a que acudieran a la Plaza de San Pedro, donde hoy, domingo, a las 10.30 horas (08.30 GMT) se va a celebrar una misa solemne en sufragio por el alma del Papa. Sin embargo, muchos fieles se quedaron en la plaza, que en estos momentos es más que nunca el corazón de la Cristiandad, para, como dijo uno de los oficiantes, seguir recordando al difunto Pontífice, "con el silencio exterior y, en especial, con el silencio interior".




