Centenares de fieles rezan en el Gemelli por la salud del Papa
Los vítores, cánticos y rezos que se sucedieron durante más de dos horas crearon un clima de euforia, que hizo presagiar una posible aparición de Juan Pablo II en la ventana de su habitación, situada en el décimo piso del hospital, que al final no se produjo
Centenares de fieles, en su mayoría polacos, se congregaron a las puertas del Policlínico Gemelli de Roma para rezar por el restablecimiento del Papa, que sigue su curso favorable, con la esperanza de que se asomara a saludarles. Los vítores, cánticos y rezos que se sucedieron durante más de dos horas crearon un clima de euforia, que hizo presagiar una posible aparición de Juan Pablo II en la ventana de su habitación, situada en el décimo piso del hospital, que al final no se produjo. El anciano Pontífice se acercó por sorpresa a esa ventana para saludar y bendecir a los fieles que el pasado domingo acudieron al Gemelli a la hora del Angelus. Con ese precedente se trasladaron al centro sanitario muchas personas que desde hace tiempo tenían previsto participar en la audiencia pública de los miércoles, suspendida por la convalecencia del Papa para recuperarse de la traqueotomía a que fue sometido hace seis días. El grupo más numeroso de peregrinos procedía de Polonia, la patria chica de Wojtyla, y cerca de un centenar eran enfermos que llegaron a Roma en un avión especial con el objetivo de estar cerca del Pontífice y compartir con él sus sufrimientos. De origen polaco eran también muchos de los integrantes de una nutrida representación llegada desde EEUU con una asociación dedicada a impulsar las vocaciones sacerdotales y a atender a los enfermos. Unos y otros rivalizaron, pese al frío reinante, con sus cánticos, rezos y "vivas", con la vista puesta en la ventana de la habitación del Papa, que en todo momento permaneció con las persianas bajadas. Poco antes de que los fieles comenzaran a llegar al hospital, lo abandonó el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, quien dijo que Juan Pablo II sigue evolucionando de forman favorable y confirmó que mañana jueves se dará a conocer un nuevo parte médico. El cardenal Joseph Ratzinger, su brazo derecho en la Curia vaticana como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, había señalado el martes que encontró al Papa plenamente lúcido y que habló con él en italiano y alemán. Un testimonio en la misma línea lo dio este miércoles el también cardenal Joaquin Meissner, arzobispo de Colonia, quien comentó que el Papa le dijo: "estoy contento de que esté aquí". Meissner manifestó que el Pontífice, que ha comenzado ejercicios de rehabilitación para recuperar el habla, "tiene una voz más firme de lo que me esperaba y, en general, le he encontrado bien, aunque yo no soy médico". El arzobispo de Colonia comentó que le expresó su deseo de que pueda viajar el próximo mes de agosto a esa ciudad alemana, donde se celebra este año la Jornada Mundial de la Juventud, y que "no será necesario hablar con muchos jóvenes, porque su presencia habla por sí sola". Hasta el Policlínico Gemelli se trasladaron también hoy seis embajadores ante la Santa Sede de países de mayoría ortodoxa, entre ellos los de la Federación Rusa y Grecia, para llevarle un icono de la Virgen procedente de Chipre, muy venerada en sus naciones. La prolongación del periodo de convalecencia del Pontífice, que está a punto de cumplir 85 años, ha dejado por el momento en un segundo plano los debates suscitados sobre la conveniencia, en su actual estado, de que continúe al frente de la Iglesia católica. No obstante, siguen surgiendo opiniones aisladas que avalan esa continuidad, como la del cardenal Achille Silvestrini, que hoy dijo que "el testimonio del Papa frente al sufrimiento forma parte del gobierno espiritual de la Iglesia".




